Todo sobre la lectura

“La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil, y el escribir, preciso”. Francis Bacon.



 ¿QUÉ ES LEER?

Comencemos precisando nuestra concepción de la lectura  en sentido global, antes de empezar a hablar de comprensión lectora. Coincidiendo plenamente con T. Colomer y A. C “Leer, más que un proceso mecánico de decodificación es un acto de razonamiento, construcción de una interpretación del mensaje escrito a partir de una información que proporciona el texto y los conocimientos del lector, y contrastar el progreso de esa interpretación para detectar errores de comprensión”.
El aprendizaje de la lecto-escritura no puede ser entendido como la mera adquisición de un código gráfico que se relaciona  con un código acústico, sino que se trata del desarrollo de la capacidad de elaborar y utilizar la lengua escrita en las situaciones y para las funciones de uso social.
De esta forma, la lectura es un proceso mental en el que es imposible disociar las dos etapas de adquisición y utilización y en consecuencia, no se debería hacer distinción en el ámbito de la escuela entre aprender a leer, decodificación, (tradicionalmente adjudicado a los primeros niveles escolares) y leer para aprender –comprensión- (objetivo de niveles posteriores).
A pesar de que todos coincidiremos en que leer es dar significado a un texto, a menudo, en la escuela, se realizan multitud de actividades para enseñar a los niños/as cómo se lee, pero en las que no es prioritario que el niño dé, exprese y contraste el significado del texto. Al menos, eso parece cuando los materiales que usamos son mayoritariamente palabras sueltas, frases con uno o dos fonemas, textos mutilados de escaso interés informativo y narrativo para el niño/a y alejados de los usos funcionales que se necesitan.
Por otro lado, tendremos que tener en cuenta que los textos tienen tantos significados como lectores virtuales puedan tener. La lectura no es un proceso de transferencia de información única y por ello el contexto, los conocimientos del lector y el alumno propiamente dicho tienen una gran importancia.

Si fijamos los siguientes niveles de alfabetización, un modelo de enseñanza reducida al primer nivel es un error pedagógico y didáctico. Estos niveles no se trabajan sucesivamente, sino que se deben plantear en situaciones educativas que tengan sentido e interés en sí mismas.
Niveles  de alfabetización:
Ejecutivo: Traducir el mensaje del código escrito al hablado y viceversa.
Funcional: Comunicación interpersonal y uso social del lenguaje escrito.
Instrumental: Posibilidad de buscar y registra información escrita.
Epistémico: Dominio del lenguaje escrito como forma de pensamiento y de actuación critica sobre el conocimiento.
En este artículo nos inclinaremos por aquellos enfoques de lectura que:
·         Se centran más en el alumnado
§  Utilizan textos completos, reales y motivantes para el alumnado.
§  Favorecen contextos colectivos de discusión e intercambio de opiniones, experiencias.
§  Reconocen que los textos varían en cuanto a su forma y función y que también pueden variar los significados que los distintos individuos puedan darle al texto.
§  Requieren que el profesor ayude al alumnado a dar significado al texto, recreándolo de forma individual, colectiva y no intentando que acierte con el significado que el autor o el propio profesor le da.

El proceso lector


El procesamiento de información de un texto para interpretarlo utiliza dos fuentes (Smith 1983): información visual (proveniente del texto en sí) y la no visual (conocimiento del lector). De esta forma construimos el significado de los textos en un proceso que podemos dividir en:

·         Formulación de hipótesis: realización de anticipaciones e inferencias.
·         Verificación de hipótesis  realizadas (los ojos exploran el texto no se oraliza, percepción del conjunto informativo y verificación y anticipación de las interdependencias del texto).
1.    Integración de la información y el control de la comprensión (auto evaluación constante sobre el grado de comprensión).

Factores que inciden en la comprensión lectora.

Diversos autores como Cooper, 1990 y Solé 1992 señalan habilidades y procesos que deberían enseñarse para trabajar la comprensión lectora en el aula: Habilidades y procesos relacionados con ciertas claves   para entender el texto.
·           Habilidades de vocabulario
·           Identificación de la información relevante en el texto
·           Reconocimiento de superestructuras textuales
·           Procesos y habilidades para relacionar el texto con las experiencias previas
·           Inferencias en base a:
·           Conocimientos aportados por el lector ( conocimientos sobre el escrito y conocimientos sobre el mundo)
·           Conocimientos sobre el escrito.
·           Conocimientos sobre la situación comunicativa
·           Conocimientos sobre el texto escrito
·           Conocimientos paralingüísticos (forma, separación palabras)
·           Conocimientos de relaciones gramofónicas (fases aprendizaje lenguaje escrito)
·           Conocimientos morfológicos, sintácticos y semánticos (lector eficaz, sentido)
·           Conocimientos textuales.
·           Conocimientos sobre el mundo
·           Lectura crítica
·           Regulación
·           Resúmenes ¿qué es lo que acabo de leer?
·           Clarificaciones ¿me ha quedado claro?
·           Formulación de preguntas ¿qué preguntas podría hacerme el profesor en un control o una discusión acerca de este texto?
·           Predicciones. ¿qué es lo más probable que suceda a continuación (o un poco más adelante) en este texto? otros factores
·           Lenguaje oral. El lenguaje oral y el vocabulario oral es relevante.
·           Las actitudes del alumnado.
·           El propósito de la lectura.
·           El estado afectivo y físico general.


Principios para la enseñanza de la lectura

·         Partir de lo que el alumnado sabe (prestar atención y partir de lo que ellos saben acerca de la escritura y los textos escritos –formato, función.)
·         Favorecer la comunicación oral
·         Familiarizar al alumnado con la lengua escrita y crear relaciones positivas con los textos escritos. Para ello, se deberá intensificar el contacto con textos escritos en actividades que conserven el sentido y el uso normal para conseguir que sientan seguridad en lo que saben –que es mucho-.
·         Fomentar la conciencia metalingüística: concentrarse en el lenguaje como tal a través de actividades de manipulación del lenguaje.
·         Utilizar textos concebidos para su lectura, íntegramente para que el niño no pierda el interés en descubrir lo que dicen. No a los textos manipulados y poco contextualizados.
·         Experimentar con diversidad de textos y lecturas.
·         Leer sin tener que oralizar pero sí provocar a menudo situaciones  para hablar de lo que se lee y sobre cómo se hace.
·         La lectura en voz alta sólo tiene sentido si se hace para comunicar algo. Es un despropósito leer sistemáticamente textos en voz alta ya que se pueden leer más rápida y eficazmente sin oralizar.


La enseñanza de la comprensión lectora ¿enseñamos a comprender? ¿Debemos hacerlo?

Gran parte del profesorado constata a diario los problemas generalizados de comprensión lectora de su alumnado. Niños/as de Educación Primaria y Secundaria no entienden lo que leen, no resuelven los problemas de Ciencias porque no entienden, tienen dificultades para el estudio porque no entienden, no relacionan lo que leen y por lo tanto no recuerdan después.
Ante este hecho, me pregunto si es que los alumnos en general son malos estudiantes; pero, ¿tantos? Y si no son ellos los responsables únicos, quién más es responsable.
Otra constatación es que la mayoría del trabajo que se plantea en la escuela está basado sobre textos escritos. El alumnado más que hablar, lee y escribe y embargo tiene problemas con la lectura y la escritura, ¿cómo es eso posible?
La pregunta es ¿enseñamos a comprender?,o lo que es lo mismo, ¿enseñamos a leer? Yo creo que no, al menos nos quedan muchas cosas por intentar.
Damos por supuesto que el alumnado sabe leer cuando puede traducir con soltura el texto escrito a una forma oral, y pensamos: entenderá el texto  porque sabe hablar y entiende el lenguaje oral. ¡Qué error, a tenor de la realidad que estamos viviendo!
En niveles superiores lo más que hacemos es preguntar sobre fragmentos de textos  realizados con fines educativos. Con estas preguntas ¿estamos enseñando a comprender mejor el texto? O tan solo estamos comprobando el recuerdo de detalles anecdóticos (Ej.: Enseñanza de la Comprensión lectora: T.H. Cairney. Ed. Morata. Pág. 15)

Enfoques de enseñanza de la comprensión lectora.

Los enfoques que de forma más extendida estamos utilizando en la enseñanza de la lectura como en la enseñanza de la comprensión lectora (el enfoque ascendente) se inicia con el reconocimiento de las unidades lingüísticas más pequeñas (letras, palabras), hasta llegar a las unidades superiores (frases, oraciones). Lo importante por tanto en este enfoque es trabajar en la decodificación: si los alumnos son capaces de decodificar, la comprensión tendrá lugar de forma automática. La importancia en este proceso lo tiene el texto
Aunque la comprensión es irrenunciable, las actividades de enseñanza-aprendizaje son de utilidad dudosa, quedando reducidas a una serie de preguntas sobre un texto.
Existe también un enfoque descendente en el que se apuesta porque el hecho de que la comprensión de un texto comienza con hipótesis o predicciones que provienen de sus experiencias pasadas, su conocimiento del lenguaje y del mundo. El lector  es quien crea el texto y su papel se recrece.
Nosotros apostamos por un enfoque interactivo que concibe la comprensión como un proceso a través del cual el lector elabora un significado en interacción con el texto. Lector y texto tienen la misma importancia, aunque otorga gran importancia a los conocimientos previos del lector a la hora de enfrentarse a cualquier tipo de texto.
El lector relaciona la información almacenada en su mente; este proceso de relacionar la información nueva con la antigua es el proceso de comprensión. En este proceso constantemente se echa mano de unidades de nivel inferior (letras, palabras) y de otras de nivel superior (sintáctico, semántico).

Revisemos el tipo de actividades de comprensión del texto que estamos planteando en la escuela en la actualidad:

Actividades orientadas a leer para aprender.

Los alumnos/as leen textos de las distintas materias sin que nadie les haya enseñado a comprender textos expositivos (que son sustancialmente distintos a los textos narrativos usados en su entrenamiento para el aprendizaje de la lectura).
Los profesores/as de lengua  creen que su trabajo se ha de centrar sobre el texto literario (aún más en la Ed. Secundaria) y el profesorado del resto de áreas, más preocupadas por los contenidos científicos propios del área, opinan que la lectura es cuestión del área de lengua en solitario.
Una vez que el alumnado ha adquirido los rudimentos básicos y mecánicos de la lectura se le enfrenta a textos sin ningún tipo de preparación que tiene que leer para aprender. Quizá sería más práctico utilizar todos y cada uno de los textos usados en la escuela para aprender a leer.

Actividades orientadas a aprender a leer.
Las actividades tipo que se proponen en la escuela
Actividades para constatar el grado de comprensión:
preguntas sobre cuestiones anecdóticas y secundarias del texto. No hace falta que el alumnado entienda el texto para contestarlas.
Actividades de manipulación y ejercitación de aspectos formales de la lengua. Ejercicios dirigidos a tratar unidades lingüísticas por separado y cuida realización no tiene ninguna repercusión en la comprensión de los textos en los que pueden aparecer.
Actividades en las que el profesorado dirige y tiene el monopolio del significado único del texto. Actividades del tipo resumen, o contesta a las preguntas que te hago y que tienen una única respuesta. Estos ejercicios implican poco o nada al niño/a por lo que el profesorado debería aprender a preguntar implicando afectivamente al niño en la interpretación de los textos.

Necesidad de enseñar a comprender

Dado que la escuela:
2.    Se halla interesada en fomentar aprendizajes significativos.
3.    La constatación de fracaso escolar.

Necesitamos trabajar la comprensión lectora partiendo de los buenos hábitos y estrategias que utilizan los lectores eficaces:
·         Resumen bien un texto porque son capaces de jerarquizar ideas, seleccionar la información según su importancia y sintetizarla después.
·         Advierten incoherencias y errores en el proceso de comprensión.
·         Saben aplicar la información obtenida a la consecución de sus propósitos.
Principalmente, dos son las dificultades de carácter global que se producen con respecto a la comprensión:
·         Los lectores no dominan la estructura de los textos, ni sus marcas textuales, ni las formas de organización de la información
·         Los lectores no dominan las estrategias de control de su propia comprensión para detectar sus propios errores.

Implicaciones educativas en la enseñanza de la comprensión escrita.

·         Utilizar textos completos en el aula.
·         Proponer actividades de enseñanza después de considerar  con detenimiento el objetivo de la lectura de cualquier texto.
·         Poner en contacto a los niños/as con todo tipo de textos con diferentes fines u objetivos.
·         Apoyar a los niños/as cuando tratan de construir el significado de los textos.
·         Incrementar el protagonismo de los alumnos/as para que adquieran un papel activo en la elaboración del significado y aceptar las respuestas e interpretaciones individuales.
·         Utilizar formas gráficas de representación del texto (uso de diagramas).
·         Ofrecer modelos de comprensión y control para mejorar la capacidad de distinguir  las ideas principales y de establecer relaciones entre ideas y detalles.
·         Aumentar la sensibilidad para detectar las incoherencias del texto.
·         Utilizar técnicas de discusión  colectiva.
·         Ayudar a interiorizar  pautas a seguir.
·         Relacionar la comprensión con la producción de textos.
·         Diseñar contextos docentes en los que puedan experimentarse demostrarse y valorarse las estrategias de utilización y aprendizajes satisfactorios del lenguaje.
·         Proporcionar demostraciones positiva de lectura que puedan exigir que los profesores lean, hablen sobre su propia lectura y muestren cómo poner en común lo que han leído.
·         Ayudar a los niños a que utilicen la lectura para aprender cosas sobre ellos mismos y su mundo.

De lo dicho hasta el momento creemos que se ha de modificar la forma de enseñar comprensión lectora que hasta ahora sólo se ha dedicado a formular preguntas anecdóticas sobre detalles de un texto para comprobar, pro no para enseñar.
Proponemos la creación en nuestras aulas de auténticas comunidades de creadores de significado. En todas las materias se propondrán lecturas y se trabajarán las estructuras de los textos de los libros que han de estudiar, (no olvidar que el alumnado suele aprender a leer usando textos narrativos y en las “lecciones” de los libros de texto tienen carácter expositivo).
En nuestras aulas los libros de lectura y consulta deben tener un espacio físico y uno temporal. Diariamente se podrán comentar las lecturas, se harán recomendaciones, se hablará sobre las dificultades y alegrías que proporciona la lectura.

La planificación de la comprensión lectora en la escuela.


Fundamentalmente el trabajo sobre comprensión lectora en la escuela girará en torno a tres ejes:
1. Situaciones reales de lectura
2. Intervenciones de ayuda para la comprensión global del texto.

Habilidades lectoras específicas.
Hemos elegido estos ámbitos de trabajo ya que  por un lado hemos de devolver el sentido de práctica social y cultural que realmente tiene el actor lector, por otro será necesario ayudar al alumnado paso a paso para que realmente aprenda y se entrene en la comprensión de diferentes tipos de textos. Textos a los que se enfrentará de los primeros años de vida y de escolaridad.
Por último, hemos de trabajar habilidades específicas relacionadas con la lectura y que favorecen la eficacia lectora del alumnado. Estas últimas actividades requieren un trabajo constante diario durante cortos espacios de tiempo y se les ha de dedicar el espacio de tiempo más corto dentro de las actividades globales dedicadas a la lectura.

La respuesta a la literatura

La lectura del lector puede ser principalmente de tipo espontáneo o provocado ante el estímulo del profesor.
La respuesta del lector ante un texto estético o no, es de suma importancia para el desarrollo de la comprensión lectora ya que exige la implicación activa del lector y además:
·         Es una consecuencia natural de la lectura ya que ésta puede ser y es una actividad social, de extensión de las relaciones y cultura del grupo. Por eso tenemos que crear ambientes de clase en donde el alumnado se sienta libre y motivado a compartir sus descubrimientos.
·         Nos permite revivir la experiencia de un texto mediante la cual al alumnado se le exige que revise después de la lectura, el texto que construye en su memoria (de esta manera enseñamos al niño/a a auto corregirse).
·         Es esencial para ayudar a construir un fundamento literario común. Cuando en una clase se comparten lecturas, el bagaje individual de cada niño crece hacia un espacio común. Además este espacio común es esencial para avanzar en el diálogo sobre los textos con lo que se enriquece la comprensión.
·         Los lectores aprenden por su participación en las respuestas de otros. Dando por supuesto como hacemos que toda lectura puede tener muchas interpretaciones, la puesta en común de respuestas individuales permite que los miembros de un grupo reflexionen sobre los significados y avancen hacia una interpretación común, pero siempre implicando activamente al niño en las tareas.
·         La respuesta permite al profesor hacer juicios y previsiones sobre los  procesos de lectura de su alumnado.

Tipos de respuesta. Respuesta espontánea
§  Creando espacios, tiempos y ambientes  en los que el alumnado pueda y quiera intercambiar sus opiniones y experiencias sobre las lecturas que realiza.
§  Crear oportunidades para charlar sobre libros.
§  Preparar tableros  o murales con grandes libros y una recomendación para su lectura.
§  Planear sesiones de puesta en común sobre autores
§  La hora de las recomendaciones Los veinte principal respuesta estructurada
En este tipo de respuesta el profesor desarrolla un papel más directo, pero se sigue persiguiendo la respuesta espontánea del alumnado.

¿Qué está pasando?
Cuando a los alumnos les encargamos hacer un trabajo monográfico sobre cualquier tema  solemos quejar de que no saben hacerlo:
§  Prestan demasiada atención a los aspectos formales de trabajo: portada, fotos, gráficos, rótulos.
§  Suelen usar un solo texto y copian fragmentos íntegros, no resumen.
§  La búsqueda del texto de consulta lo hacen ellos y muchas ocasiones se lo hacen los padres.

Los profesores a menudo dan por supuesto que el alumnado es capaz de:
§  Buscar libros de consulta sobre un tema.
§  Usar las estrategias adecuadas para extraer la información adecuada.
§  Sacar datos de fuentes diversas utilizando los índices temáticos y generales.
§  Tomar notas y elaborar resúmenes para luego poder realizar un informe personal.
§  Elaborar ilustraciones, gráficos de apoyo al texto construido.

Pero estos supuestos suelen ser erróneos y no siempre hemos trabajado en clase las distintas destrezas necesarias  para que el alumnado pueda hacer frente a la elaboración de este tipo de textos.

¿Cómo ayudar a nuestro alumnado a investigar?

1.    Presentar la intención de efectuar  una investigación; fijar el área temática; hacer la demostración de la tormenta de ideas; pedir a los alumnos que utilicen ésta para fijar  su propio tema.
2.    Hacer la demostración del borrador de descubrimientos y pedir a los alumnos que traten de hacer el suyo.Dialogar sobre el género textual a utilizar  (por ejemplo, informe) y presentar los subtítulos que emplearán para organizar  la información. Hacer la demostración del procedimiento que se usará para categorizar la información utilizando el borrador de descubrimientos.
3.    Exponer las técnicas y formatos para tomar notas y hacer la demostración de las técnicas básicas para la clase. Exponer las técnicas de localización imprescindibles para encontrar la información y llevar a los alumnos a la biblioteca para obtener documentación sobre los temas.
4.    Hacer la demostración de los métodos para reorganizar las notas con el fin de elaborar textos coherentes. Pedir a los alumnos que reorganicen sus notas y traten de hacer el borrador de una sección.
5.    Todos los alumnos terminan el borrador de sus informes.
6.    Dar oportunidades para la revisión y lectura de prueba de los borradores.
7.    Exponer el uso de material de ilustración y los formatos de presentación. Mostrar algunos informes terminados. Dejar que los alumnos comiencen a planear un formato para presentar sus informes.
8.    Aprobar el formato elegido por cada estudiante para su informe y dejarle que termine su trabajo.
9.    Poner en común los informes y exponerlos para que otros puedan leerlos.

LA LECTURA  

La lectura es una actividad eminentemente intelectual cuya importancia no ha sido en absoluto minimizada por los el enorme auge y desarrollo de los medios audiovisuales.  Gracias a la lectura y a la escritura, podemos conectarnos con el pensamiento y el sentir de antiguas culturas y con la mente más ilustre de la era moderna.
Eficiente medio de comunicación humana, la lectura es una actividad en la que intervienen dos aspectos fundamentales: Uno de orden físico, la percepción visual, y otro de orden intelectual, la comprensión mental de lo leído. Ambos aspectos, siempre en íntima interacción, son de gran importancia, ya que de su adecuado desarrollo depende en último término la eficacia en la lectura: Sólo el lector capaz de desarrollar parejamente ambos aspectos - mediante las técnicas y el entrenamiento especialmente ideados para tal fin - podrá obtener un máximo rendimiento.
La lectura es todo un proceso complejo que implica comprensión e interpretación de textos que contienen información e ideologías sociales, políticas, económicas, religiosas, culturales, que de alguna manera afectan la vida individual y social de los seres humanos.

La lectura, entonces tiene más de un papel en la vida de los seres humanos. Cada una de estas posibilidades de la lectura tiene su propia didáctica. La didáctica.  Es el camino para la búsqueda de un acercamiento entre el potencial lector y el material escrito.  Sin embargo, el dominio de la lectura, que finalmente será una segunda naturaleza, al principio requiere de la formación de una serie de automatismos que deben ser aprendidos a través de técnicas de "entrenamiento" propias de la formación de hábitos.
Comúnmente se cree que leer es la habilidad para interpretar y producir los sonidos que corresponden a los escritos de la de la lengua materna. Pero no es sólo eso.
Leer debe entenderse como parte del aprendizaje total del lenguaje. Por esto, los nuevos programas curriculares de español y literatura, buscan que el niño desarrolle todas las habilidades de comunicación: hablar, escuchar, leer y escribir.  La parte fundamental de estos cuatro procesos es poder transmitir o recibir significados.
El objetivo principal de al lectura es que el niño pueda captar el mensaje del texto, en una forma muy cercana a como el lector quiso expresarse. Leer es interpretar la palabra escrita y comprender su mensaje.
Además de lo anterior, el niño debe aprender que cada vez que lee, puede reaccionar ante el mensaje y relacionarlo con sus experiencias y conocimientos. Es decir, que puede ser un lector activo y crítico con relación al texto.

Es evidente recordar la relevancia del buen estado de nuestra visión, así como mantener buenas condiciones para leer: buena iluminación, un mínimo de comodidad, ambiente adecuado, entre otros.
Está perfectamente comprobado que al leer, nuestra mirada no se va deslizando inmediatamente a lo largo de la línea escrita.  Por el contrario, avanza a saltos, con brevísimas paradas a lo largo de cada línea.  Sólo es posible ver y entender las palabras escritas, al estar fija en ellas la mirada, aunque el tiempo de parada sea muy corto.  A cada una de estas paradas de la leer se le llama fijación, incluyendo el tiempo necesario para que la vista salte al punto de la siguiente fijación, tiene una duración aproximada de un cuarto de segundo.
Es importante recordar que la velocidad de la lectura no dificulta la comprensión de lo leído, sino que más bien la facilita.  En nuestros hábitos de lectura son frecuentes dos defectos que llevan a una disminución de la velocidad sin mejorar la comprensión:
La vocalización y la subvocalización.  Vocalizar es pronunciar, aunque sea en vos imperceptible, las palabras que se van leyendo.  La subvocalización es un defecto semejante al anterior, con la diferencia de que la pronunciación de lo que leemos es solo mental, no bucal.

Hay varios tipos de lectura.  En primer lugar un tipo de lectura de búsqueda de datos aislado.  No nos interesa el resto del texto y podemos proceder a la máxima velocidad.  Un segundo tipo de lectura más intensa seria la llamada lectura de información.  Nos interesa enterarnos de todo lo que dice, pero no para retenerlo, sino o bien para tener una idea general de lo leído, o bien para señalar determinados puntos importantes que queremos leer o estudiar más tarde con detención.
En la tercera forma de lectura, que cabría llamar lectura reflexiva o lectura de estudio, la retención de lo comprendido.  Para ello habría que invertir todo el tiempo que sea preciso, e incluso habría que hacer frecuentes retrocesos a partes ya leídas del libro o consultar otros libros.

EL HÁBITO LECTOR EMPIEZA POR QUERER LEER.

Desafortunadamente el gusto por la lectura no es innato. El niño tiene que aprender a leer y al mismo tiempo, a amar la lectura. Esto sucederá si encuentra suficientes estímulos para moverse y mantener su interés por leer.
Acudir de manera regular a los libros para satisfacer necesidades de información y de recreación, es la base para adquirir el habito lector que debe perdurar toda la vida.
No siempre la lectura de los textos escolares ofrece a los niños la respuesta a sus intereses;  por el contrario.  Las cartillas son más bien poco atractivas: tienen esquemas rígidos, mensajes de poca significación y escasa diversidad de contenidos.
La variedad de temas, la presencia de ilustraciones y colores son motivadores del interés del niño y pueden hacer que el acto de leer sea algo más placentero. Este sentimiento es parte importante de la actitud del niño hacia el libro. El uso mecánico y rutinario de los textos escolares difícilmente hace que el niño goce de la lectura.

ETAPAS DE LA LECTURA

Las experiencias positivas asociadas a las primeras etapas de la lectura son determinantes en la formación del hábito.  Estas etapas son:
§  Preparación o pre-alfabetización.
§  Iniciación o introducción a la alfabetización (destreza básica de decodificación; del silabeo, a la lectura en voz alta).
§  Ejercitación, aplicación y desarrollo de la lectura en niveles progresivos de comprensión de acuerdo con el texto y los contenidos.
§  Formación de hábitos que consoliden el gusto por la lectura.

FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA LECTURA EN LA ESCUELA.

Actualmente se plantean importantes discusiones sobre los métodos que el maestro usa para enseñar a leer. Cualquiera que sea el método, lo importante es que hay otros factores esenciales que tienen que ver con el proceso de enseñanza - aprendizaje de la lectura en la escuela.  Algunos de estos factores son:
§  El docente debe conocer los conceptos y destrezas previos al aprendizaje de la lectura, las destrezas iniciales de la desedificación y saber estimular la actividad lectora en el niño.
§  Los materiales de la lectura utilizados deben ser interesantes, atractivos, variados en temas y contenidos.
§  El método de la instrucción y evaluación debe ser adecuado para el alumno y contemplar aspectos de la lectura tales como: el placer que proporciona, la función que cumple para el niño, y la forma como afecta su aprendizaje y creatividad.
§  Las actitudes que el docente y el niño tengan hacia el libro, son el factor motivador más importante en el desarrollo del hábito lector. En estos sentimientos influyen el ambiente familiar y el clima emocional de la clase.




LA LECTURA ¿PARA QUÉ NOS SIRVE?

El maestro desempeña el papel fundamental en el desarrollo de las capacidades del alumno, por lo tanto, la biblioteca, también, ofrece excelentes oportunidades para la creación de situaciones que propicien el uso de materiales de lectura, los cuales permitan en los alumnos:
1.    desarrollar imaginación
2.    Desarrollar habilidades de comunicación, que permitan la continuación de las lecturas.
3.    Volver autónomo al niño, en su acercamiento a los libros.
4.    Contribuir a que los alumnos sean más selectivos frente a sus lecturas.
5.    Aprender a utilizar las diferentes clases de materiales existentes en la biblioteca.

El aprendizaje de la lectura se realiza en la escuela a veces en situaciones difíciles, lo cual impide a menudo, el desarrollo de habilidades de lectura, necesarias para aprender a leer y a comprender lo que se lee. La lectura debe darse dentro de un contexto que tenga significado para el lector, de lo contrario se perderá el estimulo para leer.
El docente debe darle relevancia y valorar todas las actividades correspondientes al uso de los libros por parte de los estudiantes, estimulándolos a realizar lecturas que complementen el proceso de aprendizaje.
La actitud futura frente al libro puede quedar determinada en la infancia, por los padres y el colegio.

APOYO FAMILIAR A LA LECTURA

Los primeros años de vida del niño son responsabilidad de los padres, quienes deberán incentivar para que más tarde surja la afición por la lectura, de modo, que se establezca el encanto por la palabra oída como etapa definitiva de su formación lectora.
Las familias con niveles e inquietudes lectoras, son apoyos importantes en la formación de niños y jóvenes lectores, hay que asegurarse, de que la lectura ofrezca al lector la posibilidad de transferirle algo de su mundo mágico, de ahí depende la motivación y el interés por la misma.
No existe formula mágica para lograr que los niños se aficionen a la lectura.  Por tal razón, lo mejor es ir tejiendo una secuencia de actividades de promoción de lectura.  Todos los recursos son válidos si se saben utilizar en momentos oportuno.
Después de la familia, esta actividad se centra en la biblioteca y en la escuela, quienes deberán partir de incrementar el conocimiento y el gusto por la lectura, intentando estimular su creatividad para despertar en él toda su expresión.
La lectura es algo más que el aprendizaje de una técnica, es la creación de un comportamiento lector, que perdure para toda la vida.  Cuando la persona esté convencida de que el libro le aporta elementos, que responden a sus intereses y necesidades, habremos logrado un cambio en le comportamiento lector, y será en este momento, en que el libro habrá conseguido situarse dentro del propio "yo" del lector como un hábito inherente a él mismo.

FUNCIONES DE LA LECTURA

La lectura cumple una doble función a nivel social e individual:
A nivel social la lectura sirve a los grupos humanos:
1.      Como medio de "socialización", de inserción en la sociedad.
2.      Para recibir información útil, con datos que integren al individuo, a la comunidad y a la cultura de su país.
3.      Para similar y cambiar ideales y comportamientos dentro de los grupos sociales.
4.      Para comprender el lenguaje y la cultura de un pueblo.
5.      Para identificarse con su tradición oral y escrita.

A nivel individual. Leer tiene las siguientes funciones y utilidad:

1.    Cognoscitiva e informativa: incluye las actividades de lectura relacionadas con el aprendizaje y adquisición de conocimientos y destrezas para comprender el mundo en que vivimos.
2.    Afectivas: La función de la lectura está relacionada con el sentimiento, con el disfrute, con el deleite, con el deseo de emocionarnos con los sentimientos de otros.  La lectura ayuda al desarrollo emocional del lector.
3.    Instrumental:  Cuando los contenidos de materiales escritos se usan para solución de problemas específicos
4.    Social: Todos los seres humanos somos parte de una sociedad, y para participar en ella, es indispensable que utilicemos toda la información que sea necesaria para comunicarnos con otras personas.  En tal caso, la lectura sirve no sólo para enriquecer nuestro conocimiento sino para proporcionar el intercambio social a través de las experiencias de la lectura.
5.    Recreativa: La lectura sirve para vivir experiencias, enriquecer nuestro universo y, al mismo tiempo, pasar un rato agradable.

6.    Cognoscitiva e informativa: incluye las actividades de lectura relacionadas con el aprendizaje y adquisición de conocimientos y destrezas para comprender el mundo en que vivimos.
7.    Afectivas: La función de la lectura está relacionada con el sentimiento, con el disfrute, con el deleite, con el deseo de emocionarnos con los sentimientos de otros.  La lectura ayuda al desarrollo emocional del lector.
8.    Instrumental:  Cuando los contenidos de materiales escritos se usan para solución de problemas específicos
9.    Social: Todos los seres humanos somos parte de una sociedad, y para participar en ella, es indispensable que utilicemos toda la información que sea necesaria para comunicarnos con otras personas.  En tal caso, la lectura sirve no sólo para enriquecer nuestro conocimiento sino para proporcionar el intercambio social a través de las experiencias de la lectura.
10.  Recreativa: La lectura sirve para vivir experiencias, enriquecer nuestro universo y, al mismo tiempo, pasar un rato agradable.

Contribuye a un mejor uso del tiempo libre, fortaleciendo la creatividad y La capacidad de descubrir y sentir el mundo que nos rodea.

 MOTIVACIÓN DE LOS DOCENTES EN EL USO DE FUENTES DE INFORMACIÓN.

La biblioteca debe ofrecer mecanismos y alternativas que permitan a los docentes formarse como lectores, estimulando en ellos el gusto por la lectura y contribuyendo al desarrollo de habilidades y destrezas en el proceso de auto-educación
Los docentes como agentes multiplicadores que son el uso de información, deberán utilizar permanentemente las fuentes de consulta.  Deben familiarizarse con los materiales de lectura, ya que sí "él lee" está en condiciones de recomendar materiales a sus alumnos, de analizar y de aconsejar los materiales comprensibles para sus niveles e intereses.

Factores que dependen del material, que si se pueden medir: la lecturabilidad
Uno de los factores determinantes para que el niño establezca una relación válida con el libro, reside en el hecho de que el texto esté de acuerdo con su nivel lector y pueda ser comprendido.  Esta correspondencia entre escrito y lector se puede medir con la escala de lecturabilidad, un concepto que se refiere a la relación de dificultad de un texto para un lector particular.  De la misma forma como existen varias maneras de medir la temperatura de un lugar, es posible encontrar en textos de investigaciones recientes, distintas escalas para medir la lecturabilidad de un texto.
Tal vez no sea necesario para el maestro conocer la medición exacta de la legibilidad de cada texto utilizado, pero si es importante que, tanto el maestro como el bibliotecario, conozcan los elementos dentro del texto que lo hacen más difícil para el niño que intenta leerlo.  Estos conceptos les servirán a los profesionales para seleccionar mejor "el libro adecuado en el momento oportuno, para su más apto lector".
Hay factores que inciden en la lectura, que dependen de la personalidad del lector, sus particulares rasgos cognoscitivos, emocionales y lingüísticos, sus experiencias anteriores, sus razones para leer; todas ellas son razones que inciden sobre lo fácil o difícil que sea comprender un texto.
La lecturabilidad se define como la legibilidad de un texto, su capacidad para captar y sostener la atención del lector, la facilidad de su comprensión o cualquier combinación de estos factores.  Esta "comprensibilidad "del escrito, se mide con una cifra.
Esta cifra expresa la dificultad del texto, según la fórmula que se utilice para calcularla.
Las fórmulas matemáticas para calcular la lecturabilidad no miden las variables cualitativas del texto.
Estas variables son:  la sintaxis, la complejidad de las ideas, la coherencia de la exposición, el esfuerzo de los argumentos a través de la recapitulación y reformulación, el estilo de redacción, el interés del lector y su motivación. Todos estos factores que contribuyen enormemente a la comprensión lectora, no se pueden medir aritméticamente.
Las fórmulas miden únicamente las características del vocabulario utilizado y la longitud de las oraciones.  La lecturabilidad debe ser apenas una guía para el maestro; orientarlo para saber si un libro tendrá dificultades de comprensión, de manera que él pueda planear estrategias de presentación del material, que incidan positivamente sobre los aspectos motivacionales, y que ayuden a sus alumnos a "comprender".

             LA MADUREZ LECTORA

El aprendizaje de la lectura sólo es efectivo cuando el sujeto posee la madurez necesaria. Esta madurez no se acelera con la enseñanza prematura de la lectura, pudiendo incluso ser perjudicial.
La madurez lectora podría describirse en un primer momento, como el estado de desarrollo del sujeto cuando ha alcanzado la capacidad para comenzar el aprendizaje sistemático de la lectura. En realidad la madurez lectora es un termino amplio, referido a la adecuación del desarrollo del sujeto con respecto a al lectura en cualquier nivel, sea preescolar, primario o universitario.  Los adultos pueden tener diversos grados de capacidad para la lectura, en cuanto a las actividades con las cuales se enfrentan.  También entre los niños que se consideran maduros para el aprendizaje de la lectura hay diferencias de capacidad lectora.
Se puede afirmar como sentir general, que la capacidad para la lectura está relacionada estrechamente con la inteligencia.  La inteligencia es el factor más importante en la lectura y es lo que permite predecir mejor el rendimiento en este aprendizaje.  Por ejemplo, Harris sostiene que cuanto más elevado sea el cociente intelectual, las posibilidades de aprender a leer son mayores (Harris 1961).

Otras investigaciones muestran que la correlación entre capacidad lectora y C.I es positiva pero baja, con lo cual hay que pensar, que otros factores además de la inteligencia intervienen de manera decisiva en el aprendizaje de la lectura.
Se ha comprobado que la falta de madurez para la lectura se encuentra en todos los niveles de inteligencia, no sólo en los alumnos de inteligencia inferior o normal, y que en el grupo de los buenos lectores había alumnos de inteligencia inferior a lo normal
Por consiguiente, para aprender a leer se requiere un mínimo C.I pero no necesariamente a mayor inteligencia, mayor capacidad lectora, por lo cual la correlación entre ambas será elevada.  La inteligencia está presente en la aparición de los factores constitutivos de la aptitud lectora; más aun, es ella la que hace posible su formación.
Para conocer como intervienen los factores mentales señalados por Inizán en la lectura (Inizán (1976) con su Batería predicativa para el aprendizaje de la lectura ofrece un modelo de madurez lectora capaz de resumir todos los factores mentales que la conforman, basado en las investigaciones de Piaget) es preciso conocer la naturaleza de la actividad lectora.  La respuesta a la pregunta "¿qué significa leer?" no es tan sencilla por que la conducta del lector corresponde a un conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales particularmente complejos.
"Saber leer es ser capaz de transformar un mensaje escrito en un mensaje sonoro, siguiendo ciertas leyes muy precisas; es comprender el sentido de un mensaje escrito". Lo que más interesa destacar es que no se puede disociar la adquisición de una técnica de desciframiento de la comprensión.
La lectura consiste por tanto, en un desciframiento en el que mediante la asociación de imágenes visuales, motrices y auditivas, se puede pasar de una percepción visual a una emisión sonora, comprendiendo lo que se descifra. A partir de esta definición podemos ver que función tiene la organización espacial, la organización temporal y el lenguaje en el desciframiento y en la comprensión del texto escrito.  La lectura exige la transposición de lo visual en auditivo, es decir, de lo espacial en temporal y viceversa.  Si en cualquier conocimiento intervienen el tiempo y el espacio, en la actividad lectora ambas categorías se ponen de manifiesto.  El niño percibe relaciones espaciales en los signos gráficos y debe reproducirlos bajo la forma de una sucesión temporal.  Se puede decir que la lectura es la transposición de una percepción del espacio gráfico en una percepción temporal.
Desde la perspectiva del plano visual, la organización espacial será, por tanto, el elemento que facilitará o dificultará el aprendizaje de la lectura, según el nivel que haya alcanzado.
Para los niños supone una dificultad agrupar los dos sonidos de dos letras en uno. También tiene dificultad oír en la pronunciación de una sílaba los dos sonidos que la componen.  Para saber leer el niño debe saber que las palabras tienen un sentido general y un sentido preciso, según el lugar que ocupen en la oración y según su relación con las otras palabras.
La lectura supone una cadencia muy particular de los sonidos que es lo que convierte un conjunto de palabras en una unidad lingüística con sentido. La puntuación es un elemento muy importante en la comprensión del texto pues marca el ritmo.
Entender el mensaje expresado en el texto es el aspecto fundamental de la lectura. Si se han cumplido todos los requisitos para que el mensaje haya sido bien percibido, la comprensión depende entonces del nivel lingüístico del lector.
Podemos decir entonces que la madurez para aprender a leer depende de tres factores: el lenguaje, el tiempo y el espacio, cada uno de los cuales tiene su propio desarrollo, dividido en grandes períodos.

-  Anomalías en el desarrollo de la capacidad lectora

Las anomalías en el desarrollo responden a dos tipos de desajustes principalmente.  De una parte, existen los desfases o desarmonías en el desarrollo de los tres componentes de la aptitud lectora.  Hay niños que tienen por ejemplo, un factor especialmente desarrollado que le lleva a obtener en los tests de diagnóstico lector una puntuación alta, índice de una madurez que en realidad no posee.  Para leer se requiere la integración de la organización espacial, de la organización temporal y del lenguaje en un nivel mínimo.  Si alguno de estos tres factores no alcanza este mínimo no hay madurez lectora pues no se compensa esta deficiencia con el desarrollo máximo de otro.
De otra parte, existen las discordancias entre el aspecto figurativo y operativo del desarrollo mental.  Esta discordancia provoca un comportamiento verbal basado en hábitos lingüísticos propios de la madurez lectora pero carente en realidad de contenido operativo o conceptual.
La lectura es una actividad en la que el aspecto figurativo y el operativo están igualmente comprometidos por que se trata de una actividad esencialmente simbólica.  El aspecto operativo otorga significado a los símbolos, tanto por lo que se refiere al reconocimiento de los grafismos como por lo que se refiere a su traducción en símbolos sonoros.  El aspecto figurativo de la lectura es el aspecto del conocimiento que se centra en la configuración estática de las palabras escritas, tal como aparece ante los sentidos.  Este aspecto esta condicionado por la percepción de las palabras y la memoria de su imagen.
El hecho de que un niño sepa leer en voz alta, no coincide con su posibilidad de entender su significado.  En tales casos, el desarrollo operativo es inferior al figurativo; por lo tanto, los aspectos figurativos y operativos se encuentran orgánicamente unidos.
En líneas generales podría decirse que la organización del tiempo y del espacio, referida a la lectura, pronto llega a su pleno desarrollo mientras que el lenguaje, por su estrecha dependencia del pensamiento, se desarrolla en un proceso más largo de tiempo.

- Modificaciones de la capacidad lectora
Con respecto a la posibilidad que existe de influir de forma efectiva en el desarrollo de la capacidad lectora, se puede influir en todas las aptitudes y modos conductuales, siempre que se utilicen las técnicas adecuadas, puesto que las aptitudes no son características fijas determinadas únicamente por la herencia.  Factor decisivo es la edad en la que se comienza el entrenamiento. En general puede afirmarse que cuanto antes se comienza, más efectivo es. Esto explica la importancia que debe darse a la enseñanza preescolar.
¿Cómo influir, entonces en el proceso de maduración de la capacidad lectora? ¿Puede el niño aprender a desarrollar cada uno de los factores que integran la madurez lectora?  Si se plantea la cuestión como si se tratara de enseñar una técnica, este aprendizaje no se logrará.  Las estructuras no son aprendidas sino construidas mediante la experiencia, según un orden de adquisición constante para todos los sujetos.
No se puede enseñar, por ejemplo, la representación del tiempo o del espacio pero se pueden plantear situaciones en las que el sujeto, al aplicar las estructuras espacio - temporales que ya posee sobre los objetos que tiene delante, sufra recíprocamente su influencia con lo que sus estructuras se modifican.  El niño trata de adaptar sus esquemas a las características de los objetos, modificándolos si comprueba que son inoperantes frente a ellos.  No habrá modificación de conducta, en cambio, si se conforma con comprobar la inadecuación de sus esquemas y se desinteresa enseguida.
Los ejercicios de prelectura y pre-escritura, en sentido amplio, son los ejercicios presentados al niño a lo largo de todo el proceso de formación de los factores que componen la aptitud para la lectura y que contribuyen de manera efectiva a su madurez.  En teoría, el niño normal desarrolla por sí solo la aptitud para la lectura con los estímulos que le proporciona el medio, por lo cual no serían absolutamente necesarios los ejercicios de prelectura y pre-escritura para el buen aprendizaje de esta disciplina.  Sin embargo, existen pruebas evidentes de que el mundo industrializado y tecnificado donde nace el niño no es el ambiente ideal para el desarrollo de los factores mentales.  Muchos niños comienzan a ir al colegio con una inteligencia que si no es deforme, por lo menos se encuentra mal nutrida.
§  Si se conoce con detalle el proceso de evolución de los factores que integran la madurez lectora, puede favorecérsela en gran medida y tal es uno de los papeles que asigna Piaget a la educación preescolar.

        CLASIFICACIÓN DE LECTURA

§  Lectura Explorativa: Es la lectura que se hace a manera de rastreo para tener una visión.
§  Lectura Profunda: Es la que se realiza para dominar y comprender la información y el contenido, para encontrar datos concretos o para evaluar críticamente.  Dentro de este apartado podrían entrar los ensayos en general, filosóficos, sociológicos, de crítica literaria y también las biografías. Leeremos con moderación; ni demasiado rápidamente ni con excesiva lentitud.
§  Lectura de reposo: Con ella se busca afirmar y recordar los contenidos.
§  Lectura recreativa: Es aquella básicamente de descanso o recreación. Dentro de este apartado encontramos las novelas policíacas y las de vaqueros, los relatos de viajes y los libros de humor, las revistas de información general.
§  Lectura investigativa: Es aquella que busca recoger información para responder a una cuestión o problema específico.
§  Lectura informativa: Es la que tiene como fin estar al tanto de algo.
§  Lectura Crítica: Es aquella que permite lanzar juicios sobre algo.
§  Silenciosa: Se realiza con el fin de tener una idea global del tema de estudio y para interiorizar a grandes rasgos sobre los contenidos esenciales.
§  Denotativa: Se dirige la atención a la comprensión literal o directa del texto y la organización que el autor eligió para su pensamiento.
§  Connotativa: Se busca el significado directo sugiriendo implícita pero no evidente de lo que se acaba de leer.
§  Intrínseca:  Se dirige a los fundamentos de lo que el autor expone, profundizando en las teorías que sustenta, llega hasta los objetivos más reconocidos y que justifican sus expresiones, es una lectura de análisis, de estudio, de meditación, discusión y enfrentamiento con planteos y argumentos.
§  Extrínseca: Esta lectura nos conduce a desarrollar ampliamente el espíritu y la memoria lógica que el cual no siendo suficiente el texto se buscan otras fuentes para enriquecer la información.
§  Extrapolación: El texto escrito no debe compartirse para el lector en el capitulo final de un proceso;  Debe transformarse en un punto de partida, en verdadero trampolín que partiendo de la comprensión de lo leído lo lleve a otros ámbitos.  Este tipo de lectura representa el más alto grado de la capacidad creativa.

- Leer es Pensar al Máximo
Leer es esencialmente un proceso mental.  Como dijo E.L Thorndike, "leer es pensar" y puesto que es así, si usted va a leer bien.  Cuando usted lea, piense! Mantenga su pensamiento en lo que el autor está diciendo.  Pero al mismo tiempo su mente, danzando como fuego fatuo, estará jugando entre las palabras del autor con un cúmulo de preguntas.  El buen lector mantiene una actitud inquisitiva a medida que lee.  ¿Cuál es la idea principal que presenta el autor? ¿Cómo organiza su pensamiento? ¿Hay un patrón en la presentación de los hechos? ¿Si lo hay cual es? ¿Qué tipo de persona escribió esto? ¿Con qué propósito? ¿Cuál es mi propósito al leerlo? Todos estos y muchos otros interrogantes de naturaleza similar, deben estar reposando en la mente del lector mientras lee.  El lector tiene que estar pensando con el autor.  Llegará un momento en el cual el lector prevea lo que el escritor va a decir y tome la delantera;  esperando a que el autor lo alcance.  Esto quiso expresar Thorndike cuando dijo leer es pensar.

Pero leer no es tan solo pensar.  Es también evaluar el material leído, definir el propósito del autor al escribirlo y aclarar el objetivo propio al leerlo.  Este triple enfoque de la lectura - pensar, evaluar, definir - puede acontecer simultáneamente con el avance del lector a lo largo de las líneas impresas.  Las palabras en sí mismas tienen menos importancia relativa para le buen lector, pues está absurdo en las ideas que presenta el autor y en cómo estas encajan en otras ideas.  Esto le importa más al buen lector que las palabras mismas.  Nos referimos aquí al tipo corriente de material de lectura objetivo y no de ficción, que incluye la mayor parte de nuestras lecturas profesionales y de negocios.  Con la literatura y la poesía, así como en el estudio, la situación es un poco diferente.  Pero la mayor parte de nuestra lectura es utilitaria, objetiva y funcional.  Para el buen lector, que tiene estos propósitos, las palabras no son sino el ropaje que envuelve el pensamiento, que es lo que en realidad importa.
Si usted está leyendo realmente, algo pasa cuando toma un página impresa.  Usted reacciona inmediatamente ante ella.  Se inicia una cadena de reacciones.  Ciertas preguntas surgen inevitablemente en su mente.  Usted busca algunas cosas específicas.  ¿Pero en verdad lo hace? ¿No cree que sería interesante saberlo?
Muy bien: lea siempre hacia delante.  No se devuelva sobre lo que ya leyó.
Leer es un proceso complejo, que requiere la revisión de muchos factores:  Un propósito definido de lectura, abundancia de un vocabulario, habilidad para identificar y captar ideas principales, manejo de factores coherentes al texto, variedad de conocimientos y experiencias, motivación, hábitos de lectura y otros aspectos más.  Leer es ante todo, una tarea personal.  Es el reto de enfrentarse a un ejército de palabras y ganar la batalla de la comprensión.  Es el gozo de poder decir, después de combatir con páginas - a veces amenas, a veces áridas - entendí, y capte los mensajes e ideas que nos estaban comunicando.  La comprensión de un texto de estudio no se obtiene sin lucha pero es una labor que vale la pena.

COMPRENSIÓN DE LECTURA

La comprensión de lectura es un proceso activo en el cual el lector interactúa con un texto escrito para tratar de reducir su incertidumbre, buscar su correcta interpretación, o mejorar adecuadamente su información a través del conocimiento de las relaciones entre las ideas.
Apunta también al análisis de su contenido, a la síntesis de sus ideas centrales, a la capacidad deductiva de las ideas implícitas contenidas en el mismo, y a la habilidad para comprender la significación del léxico en un contexto.
Es en esencia, atender al texto como un todo globalizador, como una unidad de pensamiento, con intencionalidad comunicativa, con sus matices expresivos, con diferentes puntos de vista y diversos modos de presentar los hechos, las acciones y los procesos.

§  ¿Cuál de los siguientes enunciados expresa mejor el contenido del texto?
§  El texto, por su contenido pertenece al siguiente campo del saber:
§  De la lectura del texto se deduce que:

Propósito del Autor
Con este tipo de pregunta se pretende medir la capacidad del aspirante para deducir la intencionalidad del autor al escribir sus mensajes, es decir, ¿Cuál es su propósito?  Ofrecer una enseñanza, dar una recomendación, advertir sobre un peligro, hacer una crítica, rechazar un hecho, entre otros.

Tipos de preguntas para identificar el propósito del autor:
§  El propósito del autor es.
§  El autor se propone ante todo.

Las Ideas Implícitas del Texto
Con este tipo de pregunta se pretende medir la capacidad de deducción del aspirante para inferir la información no explicita en el texto; esto es, información que subyace a lo que se dice o escribe y que se puede inferir o interpretar más allá de lo dicho o escrito.

Tipo de pregunta para identificar las ideas implícitas:
§  Del texto se deduce que.
§  Del texto anterior podemos decir que.
§  Una deducción lógica del texto es.

La información contenida en el texto
Aquí se pretende medir la capacidad del aspirante para comprender e interpretar las ideas explícitas e implícitas del texto, el manejo de la información, y las relaciones entre las diferentes ideas del texto.
Este aspecto se calibra generalmente mediante preguntas de información.



El Significado Contextual del Léxico
Este aspecto se relaciona con la capacidad de comprensión del léxico contextual que tiene el aspirante.
El tipo de pregunta que se utiliza para medir es; el término significa en el contexto: 
Existe además otro tipo de lectura corta; tipo anécdota, que también utilizamos para la comprensión de lectura.  La anécdota es un tipo de texto muy apropiado para medir esta capacidad, por la riqueza que nos presenta; además, es un texto breve, entendido, ameno y fino.  El aspirante debe buscar ese mensaje implícito, característico de toda la anécdota. No debe basarse en el mensaje literal, sino en su sentido cognitivo; como la anécdota es corta debe atender al texto como un todo.

Lectura Comprensiva

El Párrafo como unidad de Pensamiento
El párrafo es una unidad de pensamiento, un conjunto de oraciones que gira alrededor de una sola idea: la idea principal.  Esta idea, que compendia todas las demás, suele estar expresada en una de las oraciones del párrafo, que algunos autores denominan "oración temática" en torno de la cual se agrupan las demás oraciones, que aportan las ideas secundarias o de apoyo.
La idea principal de un párrafo puede ser:
§  Explícita: cuando está explicando, expresado, concretado, mencionado en el párrafo; puede subrayarse en él.
§  Implícita: cuando está distribuida en todo el párrafo; el lector debe deducirla por sí misma.  Ocurre generalmente en los párrafos literarios.

CLASES DE PÁRRAFO

Según su forma:
§  Párrafo deductivo: Es aquel cuya idea principal se encuentra al principio del párrafo; va de lo general a lo particular.  Es el párrafo periodístico por excelencia.
§  Párrafo inductivo: Es aquel  cuya idea principal va al final, a manera de conclusión.  Va de lo particular a lo general.
§  Párrafo inductivo - deductivo:  Es aquel cuya idea
Principal va en la mitad o intermedio del texto.



Según el objetivo contenido
§  Párrafo por Contraste u Oposición: Pone dos ideas que muestran condiciones opuestas. Por ejemplo:

Los países desarrollados  se caracterizan por un alto desarrollo industrial, mientras que, los países pobres se caracterizan por el bajo desarrollo industrial.

§  Párrafo Argumentativo: Expone argumentos o razones de una idea. Por ejemplo:

La violencia no se acabará, mientras no se eliminen las condiciones de miseria; son: el desempleo, la falta de vivienda, la falta de educación, y la falta de recreación.

§  Párrafo Expositivo: Expone procesos o narra acontecimientos. Por ejemplo:

El ciclo de agua es el siguiente:
El agua se evapora por la acción del sol, ese vapor forma nubes, luego se condensa y cae en forma de lluvia.

§  Párrafo Narrativo: Relata una sucesión de hechos, acontecimientos; en una secuencia de tiempo ordenada.  La narración puede ser histórica, literaria (Cuentos, Leyendas, Mitos, Novelas).
§  Párrafo Descriptivo: Describe personas, animales y cosas.
§  Párrafo Ejemplificativo: Se presenta a través de ejemplos. Por ejemplo.

Los países subdesarrollados se caracterizan por un bajo nivel de desarrollo, como Colombia. Por ejemplo: Que no produce una industria liviana.
§  Párrafo Introductorio: Consiste en plantear un problema, en ubicar en el tiempo y espacio; algunas veces suele iniciarse con una anécdota.
§  Párrafo por Analogías: Establece relaciones de semejanzas entre dos cosas distintas.
§  Párrafo por Definición.
§  Párrafo por origen.
§  Párrafo por función.
§  Párrafo caracterización.
§  Párrafo por consecuencia.

 EMPLEAR EL CONTEXTO

En ocasiones, un párrafo sigue a una pregunta, aun título o subtítulo o es parte de una secuencia. Aproveche esa información y allí encontrará datos valiosos para enrumbarse hacia la idea principal de un párrafo o un trozo del texto.

- Aprovechar las señales Gráficas

Letras mayúsculas, palabras en negrilla, cursivas, subrayados, cambio de color, cuadros, entre otros. Son empleados por autores, diagramadores y editores para resaltar las ideas.

- Utilizar la Puntuación

El buen  uso de los signos de puntuación, sirve para entender e interpretar correctamente el texto, por lo tanto, para identificar un párrafo se reconoce por el punto aparte en el escrito, además la coma es de vital importancia porque ayuda a separar la idea principal de una de las ideas secundarias; asila una palabra o frase del resto de la oración, también;  que hay dos ideas en la oración, igualmente importantes cuya suma constituye la idea principal, como por ejemplo: "un lector puede mejorar la manera como usa los signos de puntuación en la lectura, pero debe aprender las funciones que estos cumplen".
En síntesis, donde hay demasiado material para que lo maneje la mente del lector;  donde hay ciertas palabras (peatones verbales) que se atraviesan en la vía;  donde hay necesidad de desviarse alrededor de otras ideas, allí deben aparecer los signos de puntuación. (Las señales de tráfico de La Lectura), de suerte tal que el lector pueda sin demora, encontrar su camino a través del tumulto de palabras, manteniendo así un tráfico ágil de pensamiento.

-Ambiente de lectura
Existen circunstancias externas que, al facilitar la concentración ayudan a la comprensión de la lectura.  Aspectos como poco o ningún ruido, buena iluminación, una silla cómoda, materiales de trabajo (lápiz, papel, y otros.), buena ventilación, tiempo suficiente, ni mucho calor ni mucho frío excesivo y otros más.  Como lector, se debe aprender a manejar el ambiente en que se lee, para aprovechar mejor la lectura.


a) Circunstancias personales
Recordemos la poesía de Porfirio Barba - Jacob titulada canción de la vida profunda.

Hay días en que somos...

Hay días en que estamos en condiciones que no son propicias para enfrentarnos a una lectura, que puede resultarnos pesada, confusa, etc. comprender un texto es difícil cuando hay problemas de por medio que no pueden alejarse de la mente, cuando el cansancio es grande, cuando fallas de la visión hace de la lectura una tarea agobiante.

LA LECTURA RÁPIDA

Así como la lectura lenta dificulta la comprensión, por que hay más concentración en las palabras que en las ideas, la lectura veloz puede ser un obstáculo a la comprensión.  La preocupación exagerada por la rapidez coloca nuestro cerebro, en una situación muy difícil, ya que la mente no puede procesar todas las ideas a la velocidad con que los ojos son capaces de leer una pagina.  El ideal está en un punto medio, en el cual usted lee entre 300 y 500 palabras por minuto, con un 80% de comprensión.

No es posible leer todo tipo de obra a la misma velocidad.  El lector debidamente adiestrado aplica a cada material la técnica más idónea y jamás se enfrenta de manera idéntica a todo tipo de texto;  sabe que cada material exige una manera determinada de trabajo y que todo dependerá:
Ø  De la intención con que se lea.
Ø  De la mayor complejidad del texto.
Los malos lectores leen siempre con la misma velocidad y esto es un grave defecto.  Por el contrario, el buen lector emplea diferentes velocidades de lectura, dependiendo de la dificultad e importancia de los distintos párrafos y fragmentos.

Comprensión literal, interpretación y comprensión critica.

Comprensión literal: Es aquella en la cual usted capta un mensaje y lo devuelve casi "al pie de la letra" pero con sus propias palabras: En la tarea de comprender (o mejor de entender) usted pone poco de su parte, ya que su tarea es devolver fielmente "traducido" en su lenguaje, lo que ha entendido, resumido o ampliado.

En la interpretación usted ya entra a optar su manera de entender un párrafo.  En este caso, no es suficiente con volver fríamente el mensaje, sino que usted debe poner un poco de su manera personal de captar la idea.  Además de lo que hay en la línea (del párrafo o texto) usted expresa lo que percibe entre líneas.

En la comprensión critica, finalmente, además de leer en y entre líneas, usted lee más allá de las líneas.  Usted ya entra a juzgar la lectura, bien sea desde lo que allá dice (si la formación es lógica, coherente y carece de contradicciones) o desde una perspectiva exterior al texto (su punto de vista, el de un autor, el de una escuela o corriente de pensamiento, entre otros).

- ¿Por qué leemos como leemos?

Retrocedamos y miremos algunas razones que explican porque la mayoría de los lectores maduros leen lentamente y con una comprensión inadecuada.  La investigación indica que el adulto promedio lee entre 200 y 500 palabras por minuto y entiende alrededor del 70% de lo elido.  Estas cifras, susceptibles de cuestionamiento, se han obtenido del análisis de la lectura de materiales elaborados con temática y dificultad promedio y con preguntas estándar de comprensión, y provienen de la observación masiva de lectores maduros.  La investigación acepta que en el nivel adulto hay amplias divergencias de comprensión y velocidad.

Pero de cualquier manera ese es, más o menos, el nivel de velocidad y comprensión con el cual termina la primaria un niño promedio.  Esta situación es abrumadora.  ¿Por qué? Algunas respuestas son obvias si reflexionamos un momento acerca de nuestra propia experiencia cuando nos enseñaron a leer.  Empezamos a leer en primer o segundo grado y nuestra institución formal en lectura como material de programa escolar de estudios continuó hasta asta quinto de primaria.  Después de la enseñanza de la lectura se redujo abruptamente;  usted quizás leía bastante bien en voz alta y se asumió que podría leer de igual manera silenciosamente.  De acuerdo a los tests que se usaban, usted era un lector eficiente: Podía mirar las palabras y pronunciarlas correctamente, entendían lo que significaban y los tests estandarizados no lo ubicaban muy abajo en habilidad de leer.




-  Comprensión del contenido de un texto

Para preparar a los lectores a enfrentar mejor las dificultades de comprensión vinculadas al contenido de un texto, el maestro podría:
1.    Dar a los lectores datos, promover experiencias que les proporcione los referentes necesarios para comprender el contenido del texto e inferir ideas sobre el mismo
2.    Diseñar para los estudiantes actividades que les permitan vincular sus conocimientos y experiencias con aquellos datos e ideas que surjan de la lectura
3.    Discutir antes de la lectura y elaborar una lista con las predicciones  y anticipaciones que los estudiantes puedan hacer, basados en sus conocimientos.
4.    Preparar a los lectores para reconocer inexactitudes e inconsistencias en el texto y evaluar la información que adquieran en la lectura.
5.    Ayudar a todos los estudiantes a sacar sus propias ideas de síntesis del contenido, en caso de que los materiales no incluyan conclusiones y generalizaciones al final de cada sección
6.    Si se trata de materiales aburridos ofrecer actividades de promoción que agreguen algo de vida a la lectura a través de anécdotas, concursos, fogueos, complementación con audiovisuales, representaciones dramáticas, entre otros.

- Factores del texto que afectan su comprensibilidad: los que no se pueden medir con un número.

Factores de gran importancia:
Conocimientos previos: La familiaridad del lector con el tema que lee, facilita la lectura.  Puede crear una mayor o menor comunicación entre los dos.
Coherencia del texto: Si el texto escrito tiene unidad en su mensaje total, es más fácil leerlo.  A esto contribuye la organización coherente de ideas, cuya ilación es clara y lógica. El uso de frases de conexión y pronombres que relacionen ideas dentro del texto o cláusulas entre si, ayuda al lector a concluir y deducir nuevas ideas.
Unidad temática: Es más fácil leer un texto que se ciñe a su tema, objetivos y método de presentación.  Al evaluar un texto considere si el uso de títulos, encabezamientos, negrillas y resúmenes, sigue uniformemente la estructura escogida por el autor para presentar su contenido.
La estructura del texto: Si la organización de un texto es explicita, lógica y clara, su lector no solamente entiende mejor, si no que recuerda más.
 Los textos bien organizados influyen en el tipo y cantidad de información que el lector asimila: se recuerdan más datos y aquellos que son más trascendentales.

TIPOS DE REDACCIÓN.
Depende enormemente de la elección de cada autor y de su intención al escribir.  Básicamente, hay cuatro tipos.  En la mayoría de los libros documentales el texto es una exposición, cuya intención simplemente informar al lector.

Los libros de instrucciones (por ejemplo, los manuales de actividades, los libros recetas) tienen una descripción de los procedimientos.
En otros textos, el autor trata de convencer, cambiar opiniones, inducir a actividades, provocar sentimientos. Este tipo de redacción facilita la persuasión.

Cuando al autor relata un episodio utiliza la narración. Este tipo de redacción vincula al lector con el tema y aumenta su interés, pero no necesariamente aparece sólo en las novelas; también en los libros de referencia se utiliza la narración.

Cuando todos los tipos de redacción aparecen en un mismo libro y el lector no es consiente de la transición en el escrito, puede confundirse.  Para ayudar al lector desprevenido y formar un lector consiente y crítico, el maestro podría:

A Hacer notar, en el curso de la lectura, que tipo de redacción se lee.  Familiarizar al alumno con distintos ejemplos de los cuatro tipos de redacción.

B Hacer notar cómo cada tipo de redacción corresponde a un objetivo definido del texto y del autor.  Dar a conocer diversos ejemplos de cada uno.

C señalar que clase de elementos en el libro marcan la transición de un estilo a otro, para que el lector pueda reconocerlos y ajustar su comportamiento lector y su comprensión de los mismos.

Esto ayuda a formar lectores adultos de todo tipo de libros, gracias a sus flexibles destrezas de comprensión y no a crear solamente lectores de novelones fáciles.

-Indicaciones Precisas Para Conseguir Una Memoria Eficaz

§  La integración o asociación de ideas

Debemos garantizar los datos en unidades con sentido, agruparlos de acuerdo a un principio básico general; lo que de esta manera se aprende siempre se fijará mejor que lo que se aprende de manera aislada e inconexa, mediante un acto puramente memorístico de repetición mecánica.
Son fundamentalmente dos las razones por la que nuestra mente retiene mejor los principios y reglas generales:  por una parte, al hacer abstracción de un conjunto más o menos amplio de datos y extraer el mismo principio general que lo rige y engloba, se minimiza el esfuerzo, ya que habrá menos elementos que recordar;  por otra, nuestra mente trabaja de acuerdo a unas relacionas lógicas encadenadas y, por ésta su propia naturaleza, retiene mejor las cosas con sentido, relacionadas entre sí, que las inconexas.
Una sencilla experiencia nos hará ver aún más claro este proceso: leemos el siguiente conjunto de silabas tres o cuatro veces y luego intentamos reproducirlas en le mismo orden:
BET PET ZIC CUJ TIC PAF TEB BEP CAB JIB RIJ

Lo mismo haremos con el siguiente grupo de palabras:

TRÁNSITO CASA GENDARME VEHÍCULO PUENTE SEMÁFORO CIUDAD ANDAR ASFALTO PIE TRANSEÚNTE SILBATO PAÑUELO.
Indiscutiblemente conseguiremos recordar mejor la lista de palabras que la silabas sin sentido.  La familiaridad de las palabras, por una parte, y las relaciones o asociaciones lógicas que presenta el conjunto, nos hacen más fácil el recuerdo;  y si con estas palabras construimos frases o una pequeña narración, las recordaremos aún mejor.

Se deduce, pues, que debemos relacionar lógicamente los datos, encuadrarlos (inteligentemente) en un sistema amplio de ideas a fin de mejor recordarlos, ya que así una idea adquiere el poder de traernos otra idea, de evocarla.  "El hábito de la correcta asociación, es decir, el conectar los hechos dentro de la mente de acuerdo con unas relaciones reales, y con la manera como mutuamente se complementan e ilustran, es uno de los medios principales de mejorar la memoria" (Abercrombie, citado por A. Blay).
Ahora bien:  para realizar asociaciones de este tipo es indispensable una lectura inteligente del material;  debemos ser capaces de distinguir las ideas principales de las secundarias y captar adecuadamente sus relaciones;  pero además, debemos ser capaces de relacionar el conjunto de datos recién adquiridos con nuestros conocimientos anteriores, integrándolos como elementos activos en el corpus de nuestra propia concepción del mundo;  y será entonces cuando el problema de la memoria estará prácticamente resuelto.

§  Organización del material.  La recodificación.

Un recurso de extraordinaria eficacia para facilitar la memorización y el aprendizaje será el uso de la recodificación, es decir, la organización del material de estudio de forma más familiar para nosotros, siempre de acuerdo con la asignatura y con nuestro modo de razonar y de recordar.
La organización activa de lo que aprendemos es de suma importancia para garantizar una adecuada rememorización, ya que cuando acumulamos los datos de manera deficiente y desorganizada siempre tendremos dificultades a la hora de su recuperación, pues la forma en que estos son aprendidos determina en gran medida la forma en que serán posteriormente recordados, y nuestra mente capta mejor aquellos datos que se presentan formando un conjunto lógico perfectamente estructurado, coherente, máxime cuando dicha sistematización ha sido elaborada por nosotros mismos.

Para la recodificación de nuestro material de estudios serán de gran utilidad los resúmenes y las notas (numerando los puntos importantes, destacando los párrafos esenciales, etc.), teniendo en cuenta:

A Que debemos imponer nuestra propia estructura al material de estudio y dejar de lado la que alguien le había impuesto.

B Que esa estructura debe adecuarse al contenido de la asignatura, ser la más conveniente para misma.

Esta será la verdadera recodificación del material, siempre de acuerdo con nuestro modo de razonar y de recordar.  Si hemos acumulado nuestros datos con cuidado, de manera organizada y metódica, seremos capaces de recupéralos cuando los necesitemos.

§  La fragmentación del material

Cuando tengamos que aprender de memoria un tema de considerable extensión, la forma más correcta de proceder será fragmentando el material para su estudio;  por el contrario, cuando el tema a aprender sea de extensión reducida, lo abordaremos globalmente, sin fragmentación.

Esta es una regla general bastante valida, sin embargo, creemos necesario hacer algunas aclaraciones. Es de sobra sabido que cuando más amplio sea el material que debemos estudiar, tanto más difícil será aprenderlo de memoria;  pero lo que ya no será tan sabido es la desproporción tan extraordinaria que existe en el tiempo de aprendizaje, cuando la extensión del material se duplica o triplica; entonces será necesario más del doble o el triple de tiempo para memorizarlo.

Si tuviéramos que aprender de memoria un tema muy extenso, suponiendo que su estructura interna así lo permitiese, podríamos dividirlo en tres partes, por ejemplo, y a así lo aprenderíamos rápidamente, ya que entenderlo en su totalidad, de golpe, nos exigirá tres veces más tiempo que el que se precisa para aprender un tercio.  Asimismo, este sistema siempre nos brindará un mayor incentivo para el estudio: a diferencia del método global que exige de nosotros un gran esfuerzo para que podamos observar algún resultado, la fragmentación nos brinda, en muy poco tiempo, una muestra de nuestro rendimiento.
Hasta aquí, como vemos, el método sólo nos ofrece ventajas;  mas, también tiene sus inconvenientes.  Una vez aprendidas de memoria las partes, en este caso tres, tendremos que coordinarlas, reintegrarlas a su unidad;  y esta operación muy bien puede suponernos un gasto de tiempo considerable, por dos motivos fundamentales:a)  tendremos que aprender el orden original de las misma, y,  b)  cuando seamos capaces de repetir a la perfección la tercera habremos olvidado, al menos parcialmente, la primera.  Por ello, las ventajas evidentes que nos ofrece el método de la fragmentación del material podrán perderse o no, dependiendo del tiempo que nos tome la restauración de la unidad original del texto.  Hechas estas aclaraciones, la regla general anunciada al principio sigue siendo válida, perfectamente válida  y en última instancia será el lector, de acuerdo a sus particulares inclinaciones, el que determinará cuál es el método más apropiado para él.

La Intensidad del Estímulo

Para que podamos recordar bien una cosa es indispensable que ésta se haya grabado en nuestra mente con fuerza y claridad.  Las percepciones se graban en nuestra memoria según la intensidad y la vivacidad con que hayan llegado a nosotros;  si las impresiones son débiles, borrosas, imprecisas, nos resultará prácticamente imposible recordarlas de modo satisfactorio.

Tanto el interés como la atención concentrada juegan aquí un papel de capital importancia: para que grabemos algo es preciso que exista, por nuestra parte, la voluntad especifica de retenerlo y prestarle la debida atención;  la intensidad de la atención determina directamente la firmeza y profundidad de las impresiones.  Y, a su vez, una mayor intensidad de la impresión facilita o posibilita una mayor atención concentrada por nuestra parte.

Podemos potenciar la intensidad de la impresión por los siguientes medios:
§  Las buenas condiciones físicas y el desarrollo de nuestros sentidos, en especial el oído y el de la vista, y el incremento de nuestra capacidad de observación, potenciarán la intensidad del estímulo y facilitarán la fijación.
§  Las asociaciones de ideas (a las que ya nos hemos referido) potencian también la intensidad del estimulo.  "Cuando las impresiones son menos fuertes, tenemos que ayudar con nuestra voluntad - nos dice Fritz Bechtner -las impresiones nuevas que por su naturaleza no son tan fuertes, deben ser adheridas a otras ya alojadas en le cerebro".
§  La impresión se refuerza mediante grabados, fotografías, dibujos, etc.   También mediante los esquemas y los resúmenes y por medio de subrayado, sobre todo cuando empleamos distintos colores: rojo para las ideas principales, azul para detalles relevantes, etc.  Claro que está será más efectivo y provechoso para aquellos individuos que posean de la memoria visual, aquellos que posean desarrollo de la auditiva podrán emplear con éxito la lectura en voz alta, la recitación, la discusión verbal, etc.  Pero siempre tendremos en cuenta que la unión de los dos sistemas potencia aún más la intensidad del estímulo.
§  Cuando falta la vivacidad del estímulo podremos dar una fuerza suplementaria al mismo mediante la repetición o redacción activa de los contenidos.  Esto hace que se nos graven mejor las ideas, pero siempre y cuando no nos limitemos a repetir las mismas palabras del texto, como un papagayo.  Sólo repetiremos textualmente cuando no haya más remedio, esto es, cuando se trate de aprender de memoria listas de palabras de un vocabulario extranjero, cifras, fechas y demás datos semejantes.  Entonces, aquí debemos tener siempre presentes, la importancia y la efectividad del ritmo: Repetir la lista (de palabras, números, etc.) como si se tratase de una canción, potencia extraordinariamente la intensidad del estímulo y facilita el recuerdo.
§  El súper aprendizaje o sobre estudio es un medio de los más eficaces en orden a garantizar la fortaleza del estímulo y, por tanto, su posterior evocación, su fiel reproducción.  El sobre estudio significa continuar estudiando una lección tras ser capaces de recordarla en un 100 por 100 si queremos asegurarnos el recuerdo no debemos dejar de estudiar la lección; debemos continuar estudiándola aún un poco más tras haberla aprendido, pues buena parte del olvido se produce precisamente al finalizar la lectura, muy poco tiempo después.  Ahora bien, debemos tener en cuneta lo siguiente: “no es aconsejable continuar el súper aprendizaje durante demasiado tiempo, por que el esfuerzo adicional que exige no sería justificado por las ventajas progresivamente más débiles en el aprendizaje sucesivo" (L. Lowar)

§  La adecuada distribución del tiempo:  la repetición en períodos regulares
Facilita el recuerdo la repetición de las ideas en períodos regulares.  Se ha comprobado que la mayor parte del olvido se produce durante las primeras horas después de haber realizado el estudio, más que durante los días siguientes.  De aquí que debamos distribuir adecuadamente nuestro tiempo de estudio si queremos garantizar el recuerdo.  Si disponemos de un total de cuatro horas para estudiar un tema, deberíamos actuar, por ejemplo, de la forma siguiente: emplear el primer día una hora, a los dos una más, a los tres la tercera y pasados uno cuatro días la cuarta.  El resultado será así mucho más satisfactorio que si empleamos las cuatro horas en un mismo día.  Además debemos tener en cuenta que, si bien la memoria no se gasta, tampoco es aconsejable saturarla;  nunca debemos sobrecargar en exceso la memoria so pena de minimizar su rendimiento.

§  Características individuales.
Un factor indispensable para el recuerdo y para le aprendizaje será la intención de aprender, la firme voluntad de asimilar unos conocimientos, sin esto, raramente podemos realizar un aprendizaje significativo, verdaderamente enriquecedor;  ya que el individuo sólo aprende, asimila, recuerda, y graba aquellas cosas que le interesan y, por el contrario, no consigue aprender las que no le interesan:  se resiste generalmente al aprendizaje y recordación de todo que no nos agrada o no queremos:  son nuestras propias fuerzas psicológicas profundas las que rechazan esos elementos.
Debemos encauzar los estudios en al dirección de nuestros gustos;  una fuerte motivación e interés son la mejor garantía del éxito, pues aún en aquellos casos en que debamos enfrentar el estudio de una asignatura que se nos antoje particularmente árida, siempre sabremos descubrir su lado agradable o positivo, al reconocerla como meta insoslayable para "la realización de sus sueños y ambiciones realmente deseables

LECTURA EN FAMILIA.

¿La lectura es verdaderamente importante?
¿Qué hacemos las familias para fomentar la lectura?
Los libros
§  Desarrollan la imaginación y el conocimiento del mundo, de las gentes que lo habitan, sus costumbres y sentimientos.
§  Estimulan la curiosidad por lo que nos rodea y nos acercan a mundos lejanos. Los libros vitan a buscar, a comparar y a comprender.
§  Educan los sentimientos, nos ayudan a conocernos y a identificarnos con otros.
§  Enriquecen el lenguaje y aumentan nuestra capacidad de expresión. Las palabras nos ayudan a pensar y a relacionar unas ideas con otras.
§  Nos vinculan con una comunidad cultural y nos ponen en contacto con otras visiones del mundo.

En Nuestra casa.
·           Busca un tiempo y un lugar para leer todos los días con los niños, sin que esta lectura tenga relación con las tareas escolares.

·           El ejemplo es importante, los niños imitan lo que ven. Optar por un periódico, una revista o un libro les demostrará que para nosotros leer es gratificante.

·           Lean juntos, sobre todo en las primeras etapas, en las que los niños no son lectores autónomos. Siéntate cerca y lee para ellos. Los niños aprenden a leer viendo las letras y pasando las páginas de un libro.

·           Haga de la lectura un tiempo divertido. Cuando los niños son pequeños se pueden leer historias jugando con la voz o entonando poemas y canciones. El niño mejora su lectura cuando se apropia del ritmo y los sonidos de las frases.

·           Cualquier motivo puede ser bueno para leer: preparar una excursión, hacer un postre sabroso o conocer las reglas de un juego. Las guías turísticas, los recetarios de cocina, los periódicos, las instrucciones o la publicidad ayudan al niño a comprobar que leer es importante para cualquier actividad.

·           Pregunta al niño por sus lecturas. Si se interesa por los libros que lee le posibilitara establecer conexiones, organizar la información y podrás ayudarle a ser un lector activo.

·           Reserva tiempos de lectura en casa. Incorpóralos a las rutinas de cada día. Hacer imprescindible este hábito ayudará a los niños a valorar los momentos de lectura.

·           Cuando los niños ya sepan leer, siga compartiendo la lectura en familia. Les gusta escuchar historias leídas en voz alta a cualquier edad, y siguen necesitando nuestro estímulo.

- La biblioteca
Un recurso al alcance de todos, con vídeos, CD-ROM, música, etc. El personal bibliotecario os puede orientar sobre los títulos más adecuados a los intereses de nuestros hijos.
La biblioteca es de gran ayuda para satisfacer las demandas de información de la escuela y para despertar en los niños la curiosidad por el mundo del conocimiento. En la biblioteca se enseña a manejar los catálogos y a encontrar información sobre un tema concreto.
Nunca es demasiado pronto o demasiado tarde para ir a la biblioteca, y descubrir las posibilidades que ofrece al conocimiento y a la imaginación.

- Los libros que más les gusta leer.
Utilizar el servicio de préstamo de la biblioteca o regalar libros son algunas formas de acercar la lectura a tu hijo. En cada edad, los niños suelen mostrar los mismos gustos y niveles lectores.
Aunque es importante tener en cuenta las peculiaridades de cada lector.

Algunas orientaciones sobre los tipos de libros relacionados con las edades que sólo pretenden ser puntos de referencia a la hora de elegir.

·         Antes de los seis años.

Temas favoritos:
- Folklore infantil, retahílas, rondas, canciones. Historias rimadas con sencillos fragmentos versificados.
- Libros de imágenes.
- Historias del entorno familiar.
- Narraciones con animales humanizados.
- Fábulas y cuentos de hadas sencillos.

En los libros para estas edades, la ilustración debe ser predominante, aunque no exclusiva. Ofrecer a los niños libros con ilustraciones novedosas les permite conocer propuestas estéticas al margen de las ilustraciones más comerciales difundidas por el cine y la televisión.

·         Desde los seis años.

Temas favoritos:
- Libros que responden con sencillez a sus porqués.
- Animales que hablan o fuerzas de la naturaleza personificadas.
- Cuentos maravillosos y tradicionales.
- Narraciones reales o ficticias no muy complejas.
- Cuentos humorísticos.
- Libros de imágenes.
- Poemas y canciones.
- Libros informativos.

Es el momento de iniciar la biblioteca personal. Establecer hábitos de compra de libros en fechas señaladas, implicarles en la selección y animarles a que expresen sus gustos.





·         Desde los ocho años

Temas favoritos:
- Aventuras: detectives, pandillas, miedo.
- Cuentos fantásticos y narraciones mitológicas.
- Relatos humorísticos.
- Libros de poemas.
- Historias de la vida real: familia, escuela, conflictos per sonales y de grupo.
- Libros informativos de animales, deportes, pueblos y países diversos, ciencia, manualidades.

·         Desde los doce años

Temas favoritos:
- Novelas realistas: relaciones de amistad, primer amor, conflictos  personales.
- Novelas que reflejan los problemas del entorno social: ecología, pacifismo, interculturalidad, convivencia.
- Narraciones de suspenso: lo misterioso, lo desconocido, historias policíacas, aventuras peligrosas.
- Ciencia-ficción.
- Los llamados clásicos: Alicia, TOM Sawyer, La isla del tesoro.
- Biografías.
- Poesía y teatro.
- Libros informativos sobre temas científicos, sexo, profesiones, religiones, historia.
- Revistas sobre temas que les interesan y prensa diaria.

Recuerda que ya tienen más claro lo que les gusta.
En fin, nuestro papel es el de estimular, dar ocasión para hablar de libros, propiciar encuentros agradables con los textos, compartir las alegrías que da una buena lectura e invitarles en todo momento a expresarse. Tened en cuenta que ser lector no es tarea fácil y ayudar a ser lector tampoco. Los libros no deben ser un castigo, sino un placer que puedes descubrir juntos.

Como leer con su hijo si esta aprendiendo a leer
§  Léele en voz alta e invítalos a que lean para ti. Tú puedes leer una página y ellos otra.
§  Diles que lleven a casa libros de la biblioteca escolar para leer juntos.
§  Cuando lean juntos, evita presionarlos para que lean rápido o vocalicen bien. No les preguntes sobre ideas principales y secundarias… Leer con tus hijos no es una tarea escolar.
§  Convierte la televisión en aliada, busca libros de sus personajes favoritos o que amplíen la información que tus hijos encontraron en la pantalla.

Como leer con su hijo que ya lee solo.

§  Léeles en voz alta: tú lees una página y ellos otra.
§  Conversa con ellos sobre lo que leen invitándolos a explicar aquello que les gusta, interesa o molesta de cada historia.
§  Suscríbelos a una publicación, impresa o virtual; algunas páginas de Internet tienen espacios para que ellos lean textos y también para que los escriban y compartan lecturas con otros lectores de su edad.
§  Ve con ellos a la librería o a la biblioteca, dales la oportunidad de hablar a solas con los libreros y los bibliotecarios sobre sus gustos e intereses, acompaña con discreción sus elecciones.

Como hacer para tener un hijo lector.
§  No le obligues a leer o a terminar una historia.
§  No le ofrezcas un libro como alternativa a la televisión.
§  No te impacientes por terminar la lectura.
§  No lo regañes por no saber leer bien.
§  No dejes sus dudas sin respuestas.
§  No le hagas preguntas de comprensión de lectura.
§  No le pidas que relea una palabra que no pronunció bien.
§  Conviertas la lectura en un castigo o en una alternativa a la diversión.
§  No insistas en que lea un libro en especial o en que le gusten los mismos temas que a ti.
§  Léele en voz alta a cualquier edad.
§  Dedícale al menos 15 minutos diarios a la lectura
§  Relee el mismo libro cuantas veces lo pida.
§  Nárrale cuentos de hadas, de la vida diaria, de tu familia.
§  Acompaña a tus hijos e hijas a  la biblioteca de colegio, la biblioteca municipal, y a las librerías.
§  Regálale libros y anímale a regalar libros a sus amigos. Permite que intercambie libros con sus amigos.
§  Lleva libros a las consultas médicas, viajes largos.[1]
EL APRENDIZAJE LECTOR.
 El aprendizaje lector se corresponde con un proceso afectivo que funciona a modo de rito iniciático, posiblemente el primero. Durante este aprendizaje el niño, la niña tiene que realizar un gran esfuerzo que no basta con reconocerlo, sino que también hay que estimularlo.
Los hijos hoy
·           Hay que ayudarles a entender, a comprender, a valorar, a enfrentar dificultades, a soñar.
·           Poseen un carácter que hay que ayudarles a moldear.
·           Desde los adultos se deben crear situaciones que les permitan crecer sanos y fuertes en todos los sentidos posibles.
En todo lo expresado los padres tienen casi un rol insustituible. La lectura nos permite abordar todas estas cuestiones y muchas más como una herramienta eficaz a la hora de comprender la realidad. De todas maneras, a la hora de ejercer como padres todo se reduce a resolver cuestiones más banales y que requieren una gran cuota de energía de nuestra parte: trabajar para que estén sanos, higienizados, bien comidos, bien dormidos, con una vivienda digna.
Todo no deja de constituirse en un gran reto: el trabajo duro dentro y fuera de casa.
Debemos considerar la posibilidad de hacer presente la lectura en el ámbito familiar de un modo natural, sin condicionamientos exagerados, ni recetas mágicas. La lectura debe ser vital.
Los padres no deben constituirse en especialistas en educación de conceptos, de técnicas, de habilidades. Deben ejercer de padres aceptando sus fortalezas y debilidades.
Los padres cuentan con un dato a favor: en su mayoría conocen al destinatario de la experiencia muy bien. Se trata de un hijo con quien aprenden a vivir-convivir aún antes de nacer.
Esto los faculta para convertir lo cotidiano en un espacio en el que la lectura pueda ingresar como elemento natural, cotidiano y muchas veces sin previo aviso. Se constituyen en colaboradores directos para que la afición por la lectura se remonte a establecerse a una edad en que ni siquiera alcanza la memoria.
La lectura puede ser un símbolo de unión que jamás se olvidará, en especial porque las primeras impresiones, sensaciones que se viven durante la infancia dejan “marcas indelebles” para toda la vida. Los primeros años a la hora de pensar acciones concretas podemos establecer una guía orientativa que nos ayude ante la complejidad de un tema “aparentemente” fácil y dinámico a la hora de promover la lectura junto a los niños y niñas:
Partir de conceptos claves tales como:
·           Promover el lenguaje y el juego dado que ambos se constituyen en elementos fundamentales para el conocimiento intelectual y el equilibrio psicológico.
·           Estimular las capacidades de observación y motrices: ofrecer materiales para que los puedan disfrutar: tocándolos; chupándolos, doblándolos entre otras posibilidades.
·           Brindar un espacio y tiempo de calidad que les permita disfrutar de la presencia de los padres.
·           Abrir un espacio permanente a la imaginación.
·           Compartir las palabras, sirve para dar coherencia al mundo y para obtener y conservar nuestra identidad.
·           Conocer el mundo cotiano le permitirá construir el mundo con sus realidades y ficciones.
·           La presencia física de un libro permite a quien accede a él realizar un ensayo general de ser uno mismo, libre e independiente, iniciándose a través del simple y complejo manipuleo hasta poder constituirse en el refugio intelectual que siempre está allí.
·           Ver leer ayuda a tomar conciencia de la propia capacidad de ser lector-lectora.
·           Ofrecer lectura de placer “no de imposición”
·           Variar las situaciones de lectura: la descubrirán como un excelente recurso para múltiples propósitos.
·           Materiales diversos en soportes variados deben tener presencia al alcance de los hijos.


Acciones básicas posibles:
·           Poblar la capacidad de un niño, una niña, con palabras aún cuando no pueda decirlas por su propia cuenta.
·           Crear momentos para la “lectura” durante el día.
·           Cantar canciones.
·           Leer adivinanzas.
·           Recitar poesías breves en las que se comprometa la participación con el propio cuerpo.
·           Contar con el apoyo de abuelos, tíos, otros familiares que favorezcan a los primeros contactos literarios a través de una lectura amena, distendida. Absolutamente libre de tendencias pedagógicas, retos u otras nimiedades que puedan afectar el vínculo.
·           Reconocer el mundo que les rodea y a los seres queridos que lo pueblan porque se los nombra.
·           Compartir juegos. Algunos ejemplos: describir a los personajes, a los lugares, inventar finales, agregar un personaje, leer en distintos tonos de voz, a través de acciones corporales. Entre otros posibles.
·           Colocar revistas, libros, láminas de modo tal que formen parte de la realidad a la que van adaptándose.
·           Rescatar las leyendas y anécdotas familiares, a partir de la lectura de una carta, o de la descripción de una foto ayudan a crear rasgos de identidad insustituibles.
·           Leer en voz alta.
·           Consultar catálogos con diferentes objetivos.
·           Regalar libros.
·           Leer sin motivo.
·           Leer para reír, dudar, llorar, conocer nuestro pasado, consolidar nuestra identidad, y la lista continúa… ¿Qué motivo puedes tener para leer?
·           Visitar “en familia” Exposiciones y ferias de libros
·           Navegar por Internet.
·           Recomendar libros: a los miembros de la familia, a integrantes de otras familias, en diferentes medios.
·           Evitar engaños: la lectura requiere esfuerzo y suele ser antinatural.



La elección-selección de libros.
Algunos aspectos en los que podemos prestar atención son los siguientes:
De los hijos como destinatarios:
La edad.
La experiencia.
Sus intereses.
De la obra:
§  El título es la carta de presentación del libro.
§  El contenido  que se transmite a través del texto y de las imágenes. Prever que tengan “sustancia” que permita ampliar el mundo cotidiano y conocido.
§  Otros aspectos  es necesario tener en cuenta el tamaño de la letra, la longitud de la línea y la amplitud de los márgenes, la encuadernación (que sea duradera) y el papel (resistente y con esquinas redondeadas (en lo posible), para los pequeños).
De cuentos y otros caminos literarios
La presencia del cuento produce “un puente de afecto” entre el adulto-lector-narrador y el niño, la niña. El adulto sabrá retirarse a tiempo para dejar que los niños y niñas, con el transcurrir de los años, pueden ir en búsqueda de historias por sí solos.
Permite crear identificaciones con personajes que ayudarán desde la ficción a comprender la realidad que enfrenta a los hijos en la construcción de su identidad.
Narrar y leer suelen producir efectos placenteros que duran para toda la vida.
No hay un momento determinado para iniciar a los hijos en la escucha de historias, pero cuanto antes se presente más posibilidades brindaremos para que el cuento crezca “interiormente” en cada niño, niña, según las capacidades que los caractericen.
Los cuentos inventados por los padres suelen resultar de preferencia para los hijos.
Repetir los cuentos suele responder a un deseo de satisfacción por parte de los hijos.
Las ilustraciones cada día de mayor calidad y de una inmensa riqueza visual sirven para recrear historias conocidas, para ayudar a ver, para enseñar a mirar.
De estantes propios y ajenos
Un estante con libros puede instalarse fácilmente en algún rincón no pensado de la casa. Si lo hacemos de vivos colores, al alcance de la mano y con una selección de libros con calidad literaria estaremos iniciándolos en un camino de alcances insospechados.
Con el tiempo a ese estante se les pueden sumar otros. También puede extenderse a través de la visita “a otros estantes”: los de un familiar,  los de un amigo, los de la librería, los de la biblioteca. Libro cercano, un mundo en sus manos.
A modo de corolario
Animar a la lectura no es tarea fácil porque es una tarea lenta, de día a día, porque la lectura es un sentimiento que se transmite como todos los sentimientos: poco a poco y por contagio. Será cuestión de “salir a contagiar”, “sin pausa pero sin prisa”[2].
LA FAMILIA, MODELO E IMPULSORA DE LA LECTURA.
El escritor y sociólogo argentino Alberto Manguel en su ensayo Una historia de la lectura recuerda que el ser humano empezó a leer antes de iniciarse en la escritura. Dice que la lectura, en un primer momento, fue el intento de dar sentido a los signos de la naturaleza que el ser humano no podía dominar: las estrellas en el firmamento, el recorrido de las nubes en el cielo, el diseño del tronco de los árboles, todo lo que veía a su alrededor constituía un pretexto para buscarle una interpretación. Más adelante, inspirándose en estos signos de la naturaleza, el hombre elaboró los fundamentos de lo que serían los complejos sistemas de escritura que conocemos.
Sabemos que la lectura no podría existir sin que antes haya existido la escritura, es decir, sin que tengamos ante nuestros ojos estos múltiples signos que nos son ya tan familiares, que vemos por todas partes y que descodificamos sin ni siquiera ser conscientes de ello. Unos signos que, no importa quién los haya escrito, nos provocan la risa y el llanto, nos incitan a soñar o nos hacen reaccionar a favor o en contra. Unos signos que nos interrogan y nos interpelan.
La escritura y la lectura son, pues, los dos elementos indisociables de un sistema de comunicación que el ser humano ha elaborado a través de los siglos y que evoluciona sin cesar.
No es mi pretensión detenerme en la invención de la escritura ni tampoco hablar sobre los alfabetos antiguos, ni tan siquiera sobre la lenta y progresiva popularización que ha experimentado la lectura desde la aparición de los alfabetos hasta el descubrimiento de la imprenta, y hasta nuestros días.
Sin embargo, me gustaría detenerme un momento para hacer una reflexión sobre la infancia y la lenta y paulatina preocupación de los adultos por proporcionar lecturas a los niños y niñas.

Un poco de historia:

Infancia, educación y lectura
Durante siglos la sociedad prestó escasa atención a la infancia como tal. El niño era considerado un adulto en miniatura y se esperaba que creciera lo suficiente para utilizarlo como fuerza de trabajo. En la familia era una boca más que alimentar y en la medida de lo posible, se le iba integrando en el mundo de los adultos. Con unas condiciones de vida difíciles para todos y una tasa de mortalidad muy alta, la familia inculcaba unos principios básicos: la conservación de los bienes, el trabajo y el aprendizaje de un oficio para la entrada en un mundo en el cual un individuo solo -menos todavía una mujer-, no podía sobrevivir. En casos extremos, la familia también era la encargada de proteger el honor y la vida de sus componentes. En esta estructura, la función afectiva era lo que menos contaba, aunque con ello no quiero indicar ausencia absoluta de afecto.
Evidentemente, planteado este contexto, sería inútil hablar de libros específicamente destinados a niños y jóvenes. Al finalizar la Edad Media, el desarrollo del comercio y el ascenso de la burguesía cambiaron la filosofía de la vida y el concepto de cultura, ampliando sus horizontes. El florecimiento de las lenguas vernáculas favoreció la multiplicación de los libros y los puso al alcance de un mayor número de personas, lo cual, a su vez, cambió las condiciones de la enseñanza.
Si nos fijamos en el continente europeo, especialmente en los países católicos. Fue a mediados del siglo XVI (con la aparición de los colegios de los jesuitas) cuando los hijos de las familias burguesas empezaron a recibir una educación humanística -en latín, la lengua internacional, indispensable para entenderse en toda Europa, basada en una amplia cultura general.
Durante los siglos XVII y XVIII la educación siguió siendo aristocrática; las pocas escuelas concebidas para el pueblo eran parroquiales y gratuitas y en ellas se impartían clases de lectura, escritura, ortografía, aritmética y catecismo. Apenas existían libros específicamente destinados a los niños y se dirigían a los hijos de la nobleza. Recordemos, por ejemplo, el Télémaque (1699), escrito por Fénélon cuando era preceptor del duque de Borgoña. Cuando se elaboraban, estos libros infantiles respondían a unos objetivos precisos:
- Servían como ejemplos y proporcionaban alguna información.
- Su principal misión era asegurar la formación moral, intelectual y psicológica de los jóvenes, siguiendo los criterios propios de la sociedad de la época. La información era, pues, seleccionada con cuidado.
- Los libros destinados a los niños no podían ser los mismos que los destinados a las niñas.
- No era necesario que los textos hubieran sido escritos y pensados para los niños.
Así pues, no podemos hablar propiamente de literatura infantil, sino de unos textos de los que los jóvenes lectores se apropiaban y que estaban marcados por dos principios fundamentales:
- Su papel formativo en el contexto de un sistema educativo determinado.
- La estrecha relación de sus contenidos con las necesidades de la sociedad de la época.
A lo largo de los siglos XVII y XVIII empieza a haber una preocupación por la educación de las mujeres -recluidas a las actividades domésticas-, en textos como L'éducation desfiles (1680), de Fénélon que recomienda que se formen en lectura y escritura, gramática, historia antigua y moderna y literatura para que estén más preparadas para la vida y para hacer frente a los problemas de la época.
Los cambios políticos, sociales y económicos que marcaron el final del siglo XVIII y los comienzos del XIX cambiaron los conceptos en materia de educación y establecieron los fundamentos de la educación moderna, que hace necesaria la formación de todos los individuos. Precursor indiscutible de este cambio en el concepto de la educación y de noción de infancia, el Émile (1762) de Rousseau, marca una nueva etapa en la consideración social del niño.
Así pues, la nueva educación -que cada vez más se acepta como derecho de todos-, se caracteriza por la ampliación de sus contenidos culturales y humanos y tiende a la formación del individuo para que evolucione hacia una sociedad en constante progreso.
En los años que siguieron a la primera guerra mundial empieza a darse una creciente demanda de libros infantiles para cubrir las necesidades de lectura y conocimiento en las escuelas. Como consecuencia de la necesidad de producto, a medida que la edición y la distribución de libros infantiles aumentan, el contenido de las obras destinadas al público infantil evoluciona. No se trata solamente de instruir, sino de reconocer, también, el derecho de los pequeños lectores al placer y a la distracción.
Esta nueva noción de la lectura coincide con la evolución de la propia sociedad, por lo que la edición se caracteriza, por un lado, por el hecho de que hay un público que reclama lectura y, por el otro, porque tanto los educadores como las familias son conscientes de la utilidad de los libros. Se ha introducido un cambio en la consideración con que la sociedad trata a la infancia.
El final de la primera y la segunda guerras mundiales supone un cambio cualitativo importante en el mundo de la edición de los libros infantiles. Los editores ven la necesidad de crear y promover colecciones de libros destinados a los pequeños lectores: adaptaciones de cuentos clásicos y populares que en muchas ocasiones sufren modificaciones y recortes para evitar herir la sensibilidad del pequeño lector y, también, en este primer momento, demandas a escritores de reconocido prestigio para que escriban específicamente para niños.
Sin embargo, sólo a partir de la década de 1970 empiezan a abordarse temas y problemáticas sociales de actualidad en forma de novelas realistas especialmente dirigidas a un público juvenil.
Actualmente podemos afirmar que estamos asistiendo a una época de auge en lo que concierne a la edición y al consumo de libros, aunque este consumo no nos otorga ni el título ni la condición de lectores.

La lectura y la autoafirmación del individuo
El desarrollo de las nuevas tecnologías y de los medios audiovisuales ha acrecentado la importancia de la lectura, modificando sus funciones. Si a principios del siglo XX ser lector era un sello de prestigio social y denotaba la pertenencia a una determinada clase que disponía de tiempo y recursos para acercarse a la cultura, no serlo no presuponía un desequilibrio personal ni un condicionante para no sentirse integrado en el entorno social. Actualmente, las cosas han cambiado de manera radical, tal como hemos modificado nuestra filosofía de vida. Existen, ciertamente, muchas vías de acceso a la cultura, el cine, la televisión, Internet, los viajes, pero el desarrollo de las nuevas tecnologías ha convertido la eficacia en la lectura en una de las actividades fundamentales de la vida diaria. Hemos ganado en capacidad de autonomía gracias al acceso a la información, pero al mismo tiempo necesitamos ser mucho más hábiles en comportamientos semióticos y lingüísticos, auditivos y visuales.
Leer es una forma de vida que requiere soltura en la manipulación de los soportes de lectura, seguridad en el planteamiento de las cuestiones y en la apropiación de los componentes del entorno de lectura: lugares (bibliotecas públicas, escolares, especializadas, y librerías), objetos específicos en cualquier soporte (periódicos y revistas, diccionarios, anuarios, libros diversos...) o bien situaciones vivénciales (rótulos de señalización, instrucciones de los aparatos, etiquetas de los productos de consumo corriente en casa).
En el informe de la UNESCO: La educación encierra un tesoro, se invita a los gobiernos a tomar medidas educativas para evitar que en el siglo XXI se incrementen todavía más las desigualdades sociales: «No albergamos ninguna duda de que la capacidad de los individuos para acceder y tratar la información será determinante para su integración en el mundo laboral y también en su entorno social y cultural».
La auténtica democratización de la lectura se basa en que todos los ciudadanos tengan la posibilidad de acceder libremente a la pluralidad de registros que supone adquirir la experiencia plena de la lectura: acceso al saber, conocimiento del lenguaje y construcción del propio yo.
Acceso al saber mediante la lectura funcional -mezcla de los aprendizajes funcionales de la vida cotidiana y de los aprendizajes motivados por la curiosidad personal-, que sirve de apoyo en la trayectoria formativa de cada individuo y le permite construir un capital cultural que, en el futuro, le dotará de unas habilidades que le permitirán el acceso a un puesto de trabajo más cualificado, a mantener el dominio sobre una sociedad que cambia de forma constante, a abordar la información con un sentido más crítico, a no estar al margen, a comprender el mundo y a sentirse partícipe de él. Conocer más el lenguaje para usarlo mejor.
Enriquecer el vocabulario a través de la lectura permite una mayor habilidad en el uso de la lengua y una mayor variedad de registros y recursos lingüísticos para expresarse con más agilidad y riqueza y, por consiguiente, una mayor eficacia para que cada individuo sepa defender con mejores argumentos sus derechos.
La antropóloga francesa Michèle Petit afirma que en la vida del ser humano es determinante el peso de las palabras o el peso de su ausencia: «Cuanto más capaz es uno de nombrar lo que vive, más apto será para vivirlo, y para transformarlo». Si no somos capaces de dar nombre a lo que vivimos, si no tenemos palabras para pensarnos, sigue diciendo Petit, no nos queda más que la violencia del cuerpo o la expresión de los sentimientos mediante actos violentos.

El descubrimiento de los libros y la literatura
Conocimiento de uno mismo a través de la lectura de placer. Un camino privilegiado, a cualquier edad, para conocernos, dar sentido a la existencia, a la vida, poner voz al sufrimiento y dar forma a los deseos y los sueños. La lectura de placer, desde las primeras edades, debería propiciar la apertura de la imaginación, el lugar de expansión del repertorio de las posibles identificaciones, el lugar donde encontrar las palabras que sirvan para expresar lo más secreto, lo más íntimo de cada individuo. Pero hemos de convenir en que el placer es personal y, por tanto, cuando desarrollamos el gusto por la lectura en los niños, no debemos confundir el placer con la imposición. Hay que permitir que cada niño construya su propio placer porque ha integrado el dominio de la lectura y es capaz de utilizar la lectura y la escritura en cualquier circunstancia.
El escritor Emili Teixidor afirma que «el placer de la lectura sólo se produce cuando el acto de leer se convierte en una creación, en un acto productivo, cuando el libro sabe poner en juego las facultades del lector. Los mejores libros son los que dan al lector suficiente espacio para rehacer el texto a medida que lo está leyendo».
El gusto por la lectura empieza antes de saber leer. «No sé leer», dice un pequeño de 2, 3 ó 4 años. Es cierto, porque todavía no ha adquirido la técnica que le permitirá descodificar los signos. Y sin embargo, es falso, porque desde los ocho meses manipula los libros, los abre y los cierra, los coloca en el estante, sabe escoger el que prefiere y, en alguna medida, sabe qué esconde cada uno de sus libros en su interior.
Desde el primer año de su existencia, el niño empieza a desplegar mecanismos complejos que lo preparan para la lectura autónoma, la lectura que practicará en un futuro próximo, tan pronto como haya descubierto los secretos de la descodificación de los signos.
Cuando damos un libro a un bebé nos divierte ver cómo le da vueltas, una vez tras otra, lo lame para conocer su sabor, lo muerde, lo mira de uno y otro lado. De pronto, percibe que aquel extraño y sorprendente juguete tiene posibilidades: cambia a cada página, se abre y duplica su tamaño, contiene dibujos distintos, las imágenes presentan colores diferentes, permite movimientos diversos según se abra de uno u otro lado. Son pocos los objetos o los juguetes que le ofrecen tantas posibilidades de transformación de una manera tan fácil y natural.
Desde que nace, el niño debe tener libros a su alcance, de una manera natural. Es el adulto de su entorno quien debe guiarlo en el funcionamiento del objeto-libro y en el descubrimiento de los lugares que lo contienen, seleccionando los álbumes y los libros más oportunos a su universo. El niño asocia el objeto-libro al mundo maravilloso que le desvela el adulto, un mundo distinto del suyo, aunque relacionado con él. Un mundo cuyos personajes se comportan de la misma manera que él o bien hacen todo lo que a él le gustaría hacer. Un mundo que le permite hacer preguntas y dar respuestas, y le ofrece la ocasión de expresar sus emociones.
Gracias a la intervención del adulto, el libro adquiere una dimensión extraordinaria porque, no solamente abre las puertas a un universo, sino que es un instrumento de intercambio y colaboración entre el adulto y el niño. Alrededor del libro compartido, lo demás no importa. En la memoria del niño estas imágenes estarán para siempre asociadas con la complicidad y la ternura compartidas; una ternura física -sentados uno junto al otro-, y una complicidad y ternura intelectuales porque, mientras dura la historia, el niño y el adulto estarán inmersos en la misma aventura, las mismas emociones. Están encerrados en una especie de burbuja, dentro de la cual puede suceder todo porque, pase lo que pase, lo comparten. Y en esta actividad no están solos sino que, apropiándose del patrimonio que el escritor y el ilustrador ponen a su alcance, a partir de un universo propuesto, unos personajes, unos temas, unas ideas, unas imágenes, se convierten en depositarios del imaginario colectivo.
Las historias leídas, contadas, repetidas, por los padres o los abuelos, en la escuela, en la biblioteca escolar o pública, permiten que el pequeño oyente construya un patrimonio colectivo que se instala en su memoria. Su imaginación almacena imágenes comunes a todos: bosques donde perderse hasta encontrar el camino; cabañas donde calentarse cuando hace mucho frío, donde saciar el hambre y apagar la sed; montañas altísimas que hay que escalar, ríos que hay que cruzar, desiertos que hay que recorrer hasta llegar al objetivo propuesto. Personajes bondadosos y personajes malvados; héroes diminutos o tan grandes como un edificio; seres valientes o miedosos, apuestos y hermosos o bien feos y terroríficos. Todos ellos les ayudan en el conocimiento de sí mismos, de los otros y del mundo que los rodea. Y, como vienen haciendo los lectores desde tiempos inmemoriales, los oyentes, en el futuro, transmitirán estas experiencias a otros, enriqueciendo todo este imaginario colectivo con sus propias experiencias y su sabiduría.
Las historias, los cuentos, las palabras repetidas, día tras día, por el adulto, construyen en el niño unos vínculos invisibles con la lectura y la escritura, pues el álbum es el primer encuentro del niño con la lectura, con la interpretación de la historia, compuesta por imágenes y texto. Poco a poco, el pequeño nota que hay una relación directa entre los signos misteriosos del libro y las palabras que pronuncia el adulto. Aquellos signos representan un código secreto que el niño quiere descifrar porque son la clave de un universo mágico. Esta herencia cultural que se inicia en el seno de la familia ayuda al niño a modelar una serie de habilidades que, una vez aprendidas, se desarrollan y se transforman, y le sirven, a lo largo de su vida, como estímulo para la creatividad.
De la misma manera que el juego despierta la curiosidad del niño y estimula su capacidad de imaginar y de imitar al adulto por medio de la exploración y la experimentación, el cuento maravilloso nutre su ilusión y «sirve de guía al niño en términos que su consciente y su inconsciente pueden interpretar y favorece el desarrollo de su personalidad»
La doctora Teresa Colomer hablando sobre el descubrimiento de los libros y el progreso lector de los niños afirma que «la relación entre los niños y las niñas y los libros, hasta los 6 años, se construye básicamente a través de su lectura compartida con los adultos» y hace hincapié en una serie de aspectos de esta iniciación a la literatura que el adulto contribuye a desarrollar en el niño, entre los cuales destacaría el hecho de establecer una situación afectuosa y relajada que favorece el diálogo entre ambos, la creación de los mecanismos de anticipación y razonamiento que son propios de la lectura y la posibilidad de enseñar a fijar la atención en los detalles y de favorecer la interrogación y la ampliación del propio mundo.
Más adelante, el pequeño descubre que hay dos clases de lenguaje: el lenguaje hablado, que se utiliza todos los días y sirve para acompañar los actos de la vida, lo que pasa y lo que está a punto de pasar, formado por frases a veces inconexas, desordenadas e incompletas, pero que sirven para hacerse comprender, y otro lenguaje, el de los libros, que explica historias con un lenguaje preciso que tiene un comienzo, un desarrollo y un final. Un lenguaje que no deja de ser extraño, puesto que es hablado, la prueba de ello es que el adulto lo transmite con su voz, pero también es escrito, con una organización de las palabras que permite contar la historia de la mejor manera posible.
Escuchando cuentos, repasando con los ojos y con el dedo las palabras que lee el adulto, compartiendo las historias que presentan los álbumes y los cuentos infantiles, el niño y la niña se apropian de formas gramaticales, de frases complejas, de formas sintácticas, de palabras desconocidas que saben a mágicas y parecen mensajes secretos. Todo ello añade encanto a la historia, porque para el pequeño todo en la historia es importante: el propio cuento, los personajes, la voz del adulto, el ritmo del texto y las palabras. Aunque sean palabras y formas gramaticales que no utilizan todavía en el lenguaje hablado, poco a poco, formarán un bagaje en su memoria, un equipaje que, llegado el momento del aprendizaje de la lecto-escritura en el centro escolar, les ayudará a estar más familiarizados con el lenguaje.

MOTIVACIÓN E IMITACIÓN

Los seres humanos no nacemos siendo lectores. La adquisición de las competencias que nos convierten en lectores expertos es lenta y progresiva. El comportamiento lector se adquiere a través de la motivación y la imitación, una imitación que el niño interioriza progresivamente mediante propuestas variadas, con libros de gran calidad, con diversidad de temáticas y autores, con el objetivo de que cada niño y niña encuentre lo que le interesa según su edad y madurez personal.
Así se logrará la implicación activa del pequeño lector, su identificación con los personajes, su proyección en la acción del libro, introduciendo sus interpretaciones, recuerdos y análisis o bien interrelacionando sus convicciones con las del libro, de manera que la comprensión lector-libro nacerá en algún momento de este proceso.
Para que la imitación inicial se convierta en motivación profunda, es imprescindible que el niño y la niña tengan la libertad de construir su proyecto de lector o lectora, pasando de saber leer a querer leer, es decir que, después de haber integrado las dimensiones afectivas, cognitiva y pragmática que comporta una lectura eficaz, sean lectores apasionados, interesados y críticos.
En busca de recetas
Buscar, seleccionar, leer en voz alta, acompañar la lectura de los niños y las niñas en el seno de la familia, aparte de alimentar la herencia literaria de los pequeños, propicia la comunicación entre el adulto y los niños y sirve, además, de garantía para la transmisión cultural. Con ello, las familias favorecen en los niños el placer y la experiencia del descubrimiento, la formulación de interrogantes que despertarán su imaginación y su inteligencia, ayudándoles a descubrir la realidad y a asumir su historia y las peculiaridades de su cultura.
«Contagiar el deseo de leer afirma Emili Teixidor-, es como contagiar cualquier otra convicción profunda: sólo se puede conseguir, o mejor intentar, sin imposiciones, por simple contacto, imitación o seducción. El mejor contagio/contacto es el ejemplo.» Y añade a continuación en el primero de los “trucos” que sugiere: “primero lee tú y los demás imitarán el placer que tú expandas. Predica con el ejemplo”.
Cuando oímos contar un cuento “además del contenido de la historia, tenemos la voz de quien habla, y también la calidez de su mirada, las expresiones de su rostro, sus gestos vivimos una situación única, porque la complicidad y la intensidad de las miradas y el juego de modulaciones de la voz hacen de aquel acto un momento único que no volverá a repetirse jamás de la misma forma. En este sentido, contar cuentos es una obra de arte, una obra de arte efímera que, sin embargo, deja una huella duradera. Cuando contamos un cuento a nuestros hijos, hemos hecho un esfuerzo para apropiarnos de la historia, para memorizar las canciones o las fórmulas de repetición, o bien aquellas que ayudan a iniciar y a finalizar el relato. A través de nuestras palabras y de nuestro cuerpo se produce el milagro de la comunicación y, además, hacemos de puente entre personas de otras épocas que expresaron sus incertidumbres, alegrías y aprensiones mediante los cuentos, y los oyentes de hoy, los cuales son herederos del mismo legado humano, se sienten cautivados por las mismas historias”.
Es importante que los niños desarrollen lo antes posible un sentimiento afectivo que les permita establecer una relación positiva con la lectura. Por ello, la familia debería propiciar en edades muy tempranas:
§   El encuentro con los espacios, los objetos y las situaciones de lectura.
§   Situaciones variadas de lectura para que los niños se den cuenta muy pronto de que leer sirve para muchas cosas.
§   Situaciones de placer asociadas con la lectura: manipulación de los objetos de lectura con el adulto, lectura de cuentos en voz alta.
§   Situaciones de aprendizaje para potenciar el conocimiento y la construcción de sentido, lo cual reforzará el sentimiento de seguridad de los niños.
·           La información, en forma de sugerencias, selecciones de novedades o temáticas, es importante, especialmente ante la gran cantidad de ofertas del mercado editorial. La escuela, la biblioteca pública, los catálogos de librerías, las informaciones y reseñas que aparecen en periódicos y revistas especializadas, y actualmente las páginas Web que ofrecen espacios de asesoramiento a las familias, son los canales que podemos utilizar para estar al día respecto a la producción editorial infantil y juvenil.
·           Si buscamos “recetas” concretas, cada familia tiene un repertorio propio y muy amplio: juegos, adivinanzas, cuentos leídos en voz alta.
§   Por ejemplo, el periódico: una noticia leída y comentada en común; un chiste; la programación de televisión (¿pactamos con los niños lo que verán a lo largo de la semana?)
§   La revista especializada: informática, música, deportes, automóviles, arte, literatura.
§   La lectura de un folleto que reseña una película de actualidad.
§   Las instrucciones para montar un juguete, un mueble infantil.
§   Los cuentos leídos por la noche, el momento mágico de: todos los días, un cuento cortito; un día a la semana.
§   Los recetarios y las revistas de cocina; con tiempo suficiente, es muy divertido preparar una receta fácil con los niños. Incluso, inventar una receta con ingredientes de la despensa, escribirla, leerla, ponerla en práctica.
§   La lista de la compra, de vez en cuando, utilizando los catálogos que proporcionan las grandes superficies. Resulta una manera genial de aprender a valorar y escoger productos más económicos y de buena calidad, conocer los ingredientes de los productos, educar para el consumo, calcular los precios, el presupuesto de la semana.
§   La visita a la librería, con tiempo y tranquilidad. Unas veces para mirar las novedades y otras para comprar un libro que queremos incorporar a nuestra biblioteca personal.
§   La visita (semanal, mensual.), a la biblioteca pública, para escuchar al cuenta cuentos, leer un ratito, llevarse libros y revistas en préstamo.
§   La novela, leída en voz alta (¡qué maravilla recuperar esta costumbre!)
§   La preparación de un viaje mediante catálogos de agencia, guías, sugerencias de los suplementos de los periódicos, mapas, atlas, consulta a Internet, programas de televisión. Es un placer de días la exploración, búsqueda y recopilación de datos. El álbum de fotografías con pies de foto escritos por toda la familia, sirve para recuperar la memoria de los mejores momentos del viaje.
§   La consulta de catálogos de artistas y de obras de arte antes y después de visitar una exposición.
§   Con los más pequeños, la lectura de un álbum ilustrado con el pequeño sentado en el regazo.


LECTURA DESDE LA CUNA
Aunque en cierta medida, la lectura es una actividad que ha sido desplazada por los medios audiovisuales, recientemente se han impulsado campañas por parte del Gobierno Nacional y de instituciones privadas que buscan crear hábitos de lectura en los centros educativos y en las bibliotecas.
En vista de que pocas de estas estrategias apuntan al núcleo familiar del niño, Fundalectura, que tiene como propósito fomentar este hábito en Colombia, lanzó la campaña “Leer en familia”, que contempla planes dirigidos a aumentar el contacto de los niños menores de 6 años y los padres de familia con los libros y las bibliotecas.
Los mas pequeños también son parte de este programa .a través de sus padres, los bebes entre 6 y doce meses, pueden tener contacto con la lectura. La campaña distribuye bolsas didácticas a las madres al momento del parto o en la revisión de los nueve meses que incluyen textos infantiles y cartillas que instruyen sobre como leerles a los bebes .el objetivo del programa es abrir espacios y oportunidades para la lectura en familia y sensibilizar a los para que lean con los niños desde el nacimiento para ellos, los especialistas, los colaboradores de la campaña sugieren:
 - EN FAMILIA LOS LIBROS DESDE LA CUNA
Programas como “los bebes si pueden leer”, de Fundalectura que el contacto de los niños con el mundo del lenguaje puede empezar antes del colegio .estas son algunas recomendaciones de los expertos para que lo pongan en práctica.
Aunque en cierta medida, la lectura es una actividad que ha sido desplazada por los medios audiovisuales, recientemente se han impulsado campañas por parte del Gobierno Nacional y de instituciones privadas que buscan crear hábitos de lectura en los centros educativos y en las bibliotecas.
En vista de que pocas de estas estrategias apuntan al núcleo familiar del niño, Fundalectura, que tiene como propósito fomentar este hábito en Colombia, lanzó la campaña “Leer en familia”, que contempla planes dirigidos a aumentar el contacto de los niños menores de 6 años y los padres de familia con los libros y las bibliotecas.

-  Una familia que atina con la lectura
Sin ánimo de sentar cátedra, más con la humildad que da saberse poseedor de infinidad de dudas, incertidumbres y titubeos, he escogido esta serie de orientaciones o sugerencias a valorar a la hora de sentarnos a reflexionar sobre el modo de lograr despertar en los hijos la pasión por la lectura.
No se trata de grandes descubrimientos. Los que son padres se darán cuenta que detrás de esto no hay un gran ejercicio de artificio creativo. Simplemente pongo sobre la mesa un muestrario de telas que, combinadas con el sentido común y la experiencia de cada cuál y teniendo en cuenta sobretodo e inevitablemente qué el niño concreto estamos hablando, permitirá a los padres confeccionar un vestuario atractivo, estimulante y conmovedor.
Comparto el convencimiento con muchos profesionales de que el amor a los libros está más ligado a la afectividad que a la efectividad. Es decir todas y cada una de las actividades que realicemos y todas las reflexiones teóricas que hagamos, deberán estar selladas con el sentimiento, el amor y la pasión compartida.
Sin ellos, despertar el gusto por la lectura será una utopía que sólo convertirá en realidad, el azar o la intervención de otros agentes mediadores.
Para dar tranquilidad a quién lee, puedo expresar que estas ideas no se han escogido en solitario, por lo que no hay ninguna posibilidad de que sean fruto de una mente que ha distorsionado su juicio por su propia pasión lectora. Afortunadamente todo lo aprendido es producto del aprendizaje compartido con muchas personas pero principalmente de la experiencia recogida con los niños.
- Una familia que atina con la lectura es:
1. Aquella que anima a leer, incluso antes de que el hijo o hija sepa hacerlo. Proporciona libros bien ilustrados, para que hojeen y se recreen mirando las imágenes.
Los libros sin texto también se leen, es evidente. Los adultos debemos hacer de mediadores para favorecer a la interpretación que ellos hacen de lo que ven en el libro. "Un libro siempre es una buena oportunidad para la sorpresa y el encuentro".
2. Aquella que cuenta cuentos a sus hijos e hijas, les recita rimas y poesías, se las lee en voz alta y llena sus oídos de musicalidad y magia lo largo del día es necesario buscar momentos especiales para que desde los primeros años, niños y niñas oigan palabras rimadas, aprovechar libros que contengan poesía, retahíla, folklore infantil, canciones y enseñar las que conocemos, las que nos contaron nuestros padres y abuelos y convertirnos así en eslabones activos de la transmisión oral.
3. Aquella que da ejemplo leyendo, libros, revistas, periódicos y permite que hijos e hijas los sorprendan frecuentemente con uno de ellos en las manos.
Reconociendo que nada es infalible y que ninguna práctica asegura el éxito, parece razonable pensar que si los hijos nos sorprenden frecuentemente con material impreso en las manos es posible que sientan curiosidad por saber, que guardan y contienen esos libros, revistas o periódicos.
4. Aquella que acompaña a sus hijos e hijas a visitar exposiciones, funciones de títeres o teatro infantil y otros espectáculos culturales, la idea es ir afinando la sensibilidad e imaginación de los pequeños.
Evidentemente los caminos que conducen a la lectura y al libro son diversos. Todo lo que potencie y desarrolle la sensibilidad e imaginación parece encaminado a ofrecer argumentos favorables para el acercamiento a todas las manifestaciones culturales y por supuesto al libro, la lectura y las bibliotecas.
5. Aquella que comparte y comenta las lecturas de los niños, desde que son pequeños podemos leerles libros cambiando nuestras voces según sea el personaje, abundando en gestos y expresividad, haciendo así el tiempo de la lectura un momento agradable y divertido. Es importante estar siempre dispuestos a abrirles un libro y ayudarles a develar el contenido de este, hablar y comentar a cerca de los personajes.
6. Aquella que acompaña a sus hijos a los lugares donde están los libros (librerías y bibliotecas), para mirar, seleccionar orientarlos y pedir orientación sobre lo más adecuado de acuerdo a sus edades. Orientarlo a asistir a las bibliotecas municipales, escolares etc.
7. Aquella que crea, cuida y fomenta la biblioteca familiar o personal, destina un espacio adecuado en casa para ello. Es una buena practica favorecedora del aprecio a los libros, el hecho de formar desde los primeros años una biblioteca personal, un espacio de fácil acceso donde se ubicarán los libros regalados o comprados, revistas del colegio, en definitiva los libros favoritos del niño (no los nuestros cuando éramos pequeños).
8. Es aquella que comprende que la compra de un libro no es algo excepcional, aunque en las fechas importantes (cumpleaños, dia del libro, navidad etc.) no deben faltar, si no que lo considera parte de la inversión en educación de sus hijos.
Todas estas sugerencias están dentro de las más importantes o básicas para poder lograr el objetivo de fomentar el placer por la lectura o gusto por la lectura en los niños. Es importante agregar que en estos tiempos nada lograremos oponiendo libros a los medios audiovisuales .Es preferible la estrategia de la convivencia a la del enfrentamiento (como en la vida) .Por tanto cuando el tiempo así lo permita, veamos programas, películas y vídeos que ellos vean, para poder intercambiar opiniones y contrastar pareceres y poder así explicarles determinadas escenas o situaciones que a edades tempranas es posible que no entiendan.
Para terminar quisiera indicar que aún cuando la situación económica de una familia impida el llevar a cabo alguna de estas sugerencias, lejos la más importante y la que no requiere un solo peso de nuestro bolsillo, es la de acompañar a nuestros hijos en sus lecturas, con tan solo 15 o 20 minutos diarios podemos cumplir con este hermoso objetivo.
MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN PARA LA LECTURA FAMILIAR.

Para entender la investigación en la lectura de la familia, es necesario tener un grado de conocimiento de los métodos usados para conducirla. Este no es el momento apropiado para entrar en detalles significantes, pero puede serles muy útil si toco dos puntos clave.
En primer lugar, una gran cantidad de investigaciones sobre lectura en familia y alfabetización familiar son conducidas usando métodos etnográficos. Etnografía es, literalmente, ‘un retrato de un pueblo’, y estudia una cultura. Por medio de la observación, la participación, la comparación y el contraste, somos capaces de sacar partido de nuestras visitas a lugares poco familiares para aprender sobre otros modos de vida y reflejarlos en el nuestro. Su importancia para el investigador en alfabetización consiste en permitirle pensar la alfabetización y la lectura no sólo dentro de las cuatro paredes de la escuela, sino como una práctica que puede ser observada, aprendida y empleada dentro de una comunidad, y que es una guía hacia la identidad social y cultural.
En segundo lugar, una crítica común de los investigadores de alfabetización familiar a las iniciativas de los últimos 20 años ha sido el haber usado el que ha sido descrito como ‘modelo deficitario’. Significa que familias de inmigrantes y refugiados estaban siendo enseñados mediante la ruta tradicional, donde la información es transmitida en una sola dirección: de la escuela a los padres y luego al niño. Auerbach, por ejemplo, sugiere que esto lleva a muchos presupuestos falsos que guían hacia el modelo deficitario:
El primer presupuesto es que los estudiantes de minorías lingüísticas provienen de hogares donde la alfabetización es pobre y donde la educación no es valorada o apoyada. El segundo presupuesto es que la alfabetización familiar comprende la transferencia de destrezas en un solo sentido: de los padres a los niños. Tercero, este modelo asume que el éxito está determinado por la habilidad de los padres para apoyar y extender las actividades de la escuela en el hogar. El cuarto presupuesto es que las prácticas escolares son adecuadas y que son los factores del hogar los que determinarán quién logra el éxito. Y quinto, el modelo asume que las propias dificultades de los padres están en el camino de la creación de un contexto positivo para la alfabetización familiar.El peligro está, en que los presupuestos no examinados justificarán un modelo que culpa a la víctima por atribuir grandemente los problemas de alfabetización a insuficiencias familiares.”
Por consiguiente, ha sido desarrollado un nuevo modelo de investigación, conocido ahora como el ‘modelo próspero’, el cual solicita a los proveedores de alfabetización familiar, encontrar cuál modelo de alfabetización existe ya en las familias y a construir sobre esos patrones, en lugar de imponer el tradicional flujo de actividades de estilo escolar a las familias. A diferencia del modelo anterior, el nuevo modelo sugiere que el “currículo” de la alfabetización familiar esté basado en las necesidades expresadas por las familias clientes. Auerbach (1989:176) sugiere:
En esta formulación alternativa las diferencias culturales son percibidas como fortalezas y recursos que pueden ser puente en la brecha entre el hogar y la escuela.

INVESTIGACIÓN CON ENFOQUE EN LOS PADRES

Parece razonable asumir que si la alfabetización adquiere un significado social en la vida de los padres, es igualmente significativa en la vida de los niños. (Taylor, 1983:88) La investigación en lectura familiar muestra que muchos padres subrayan la importancia de conversar y escuchar a sus niños cuando están aprendiendo a leer y a escribir: la palabra “lectura” es usada en un sentido más amplio. Por ejemplo, algunos padres hablan de la lectura de sus hijos, cuando se sobreentiende que, en el sentido tradicional de la palabra, los niños son, con certeza, no lectores. Un padre entrevistado por un investigador habló de sus dos hijos, “Kathy leerá para Debbie o ellos leerán juntos”. Yo puedo escucharlos allá arriba durante una hora seguida, a veces cuando debieran estar dormidos. (Taylor, 1983:80). Cuando él hacía este comentario, su hija más joven tenía tres años y medio y con certeza no era lectora.
A finales de los 90 en Australia, en la Universidad de Canberra, la investigación se ocupaba de evaluar el impacto de un programa para niños y adolescentes con dificultades en la alfabetización. El programa, Padres como tutores, trabajó con los padres de los niños y también con un grupo de maestros que tomaban un curso de postgrado. Las notas alcanzadas por los jóvenes participantes mostraban pocos logros y “no muchas esperanzas de recuperación” (Kemp, 1996:75). En cada escuela había un grupo de padres que estaban interesados y eran capaces de apoyar en el currículo de alfabetización. Ellos pueden ser entrenados como oyentes para la lectura oral, como lectores de cuentos, o como ayudantes durante las sesiones de escritura. Los investigadores estimaron que los resultados eran muy positivos:
Reunir a los padres con el mutuo propósito de descubrir cuáles son los problemas, quién los tiene, qué razones hay para ellos, y cuáles son algunas de as soluciones, parece ser una manera civilizada de conocer las necesidades especiales de sus hijos.
Un punto significativo que debemos mencionar aquí es que los datos de la investigación a menudo sugieren que los maestros y la comunidad sienten que involucrar a los padres en el currículo de la escuela es simplemente una manera económica de sostener el sistema de educación, y que los maestros por sí mismos deben trabajar más para ayudar a los niños a leer y a disfrutar la lectura. Equipo de investigadores australianos estima que el argumento debe ser en cambio: que las escuelas no tienen beneficios económicos, en cualquier camino que impida a los padres y a sus hijos el obtener beneficios mutuos de un proceso de aprendizaje en tres direcciones del maestro al niño y al padre.

- Padres jóvenes

Las investigaciones acometidas en los últimos diez años subrayan los obstáculos que encara la más vulnerable población joven en la sociedad, incluidos los jóvenes delincuentes, los que no participan de la educación, del empleo o entrenamientos, madres adolescentes, y aquellos que ingresan o salen de internados de salud. Muchos padres jóvenes se ubican en una o más de estas categorías. En el Reino Unido, la escala de adolescentes embarazadas es más alta que en cualquier otro país occidental, y la investigación ha mostrado que los padres jóvenes, en particular las madres, son adversamente afectados por la paternidad anticipada.

“Entre los adolescentes, los que son padres tienen mayor probabilidad de vivir en la pobreza y el desempleo y quedar atrapados entre la escasa educación, el cuidado del niño y la carencia de estímulos”. Por fortuna, iniciativas gubernamentales de departamentos tales como Unidad Social de Exclusión, que trabaja con aliados, incluidos los servicios de biblioteca pública, ha desarrollado una provisión de aprendizajes para desarrollar el cuidado de los niños, la alfabetización y las habilidades con los números, y ha investigado sobre el impacto de estos. Antes de asistir a los aprendizajes, muchos de los padres jóvenes habían referido sentirse aislados. Ellos deseaban hacer lo más posible por su hijo y eso a menudo significaba permanecer con ellos todo el tiempo, y no confiar en nadie más para cuidarlos. El resultado era que ellos y sus hijos habían limitado el contacto social con los otros. Después de la incorporación de estos padres, los investigadores identificaron una amplia gama de resultados positivos, principalmente relacionados con el incremento del auto confianza y la autoestima, un interés en la lectura y el aprendizaje, y el desarrollo de sus habilidades como padres. A esto siguieron los beneficios sociales para sus niños y su desarrollo por medio del aprendizaje familiar.



- El papel de los padres

Como los educadores de la niñez temprana, casi con toda certeza, tienden a establecer mejores relaciones con las madres que con los padres, la investigación relativa al grado de participación de estos últimos en el desarrollo de los niños, ha sido un área descuidada.
Los padres residentes en Inglaterra –no necesariamente en el Reino Unido- son menos dados que las madres a leerles a sus niños. Desafortunadamente, las investigaciones confirman que algunos hombres aun consideran la lectura como una ‘labor de mujeres’. Sin embargo, es estimulante que al menos el 50% de los padres residentes en el Reino Unido sí leen en el hogar a sus hijos, a menudo o frecuentemente. Un estudio estadounidense (Ortiz, 2001) encontró a padres que emplean la ‘impresión medioambiental’ y materiales recreativos con sus niños, tales como señales del tránsito, mapas, revistas, tiras cómicas de periódicos, juegos de mesa, materiales religiosos, crucigramas y trabajos para el hogar.

- Padres en prisión

Entre los padres no-residentes puede incluirse a aquellos que están en prisión, y un grupo significativo de investigaciones se han dirigido a medir el impacto de las iniciativas de la lectura en familia hacia allí donde el padre está habitualmente en prisión. Un modelo empleado es el “cuento grabado”, mediante este modelo los prisioneros graban y envían cuentos a sus niños. El servicio bibliotecario de Leicestershire en el Reino Unido, trabajó con la prisión local en el proyecto PADRES (Padres como maestros, ayudando, estimulando, leyendo, apoyando). Este proyecto tuvo un impacto importante en los presos y sus familias y atrajo el interés de otras prisiones. Una segunda prisión del Reino Unido, en Dartmoor ha llevado exitosamente el plan “Storybook Dads” (El Libro de Cuentos de Papá), valiéndose de un acercamiento que está progresando ya en otras prisiones a través del país. Se apoya en el formato establecido de grabar las historias y permite a los prisioneros editar digitalmente las mismas, corregirles los errores y agregar música y efectos apropiados. El objetivo es producir un producto terminado que mejore las historias. La investigación cualitativa muestra el fuerte impacto logrado tanto en los prisioneros como en sus familias. El siguiente comentario fue realizado por la esposa de un prisionero envuelta en un diseño de lectura familiar.
“Los niños están tan contentos de tener noticias de su Papá. Ellos desean que su Papá les grabe otra historia, si es posible. Pienso que es brillante permitirles hacer algo como eso para sus hijos”.
-  Barreras para la lectura familiar
Para concluir, sería apropiado primeramente hacer un sumario de las principales barreras que encuentra la lectura familiar, y en segundo lugar sugerir un modelo efectivo para ella. Los puntos mencionados están basados en mi breve encuesta de investigaciones internacionales y de sugerencias tomadas de la Campaña de Lectura Familiar del Reino Unido.
Carencia del lenguaje temprano y de experiencias de lectura:
Allí donde los jóvenes no son estimulados a hablar y a tomar parte en largas conversaciones con aquellos con quienes pasan su tiempo, tienen una comprensión del lenguaje hablado y escrito más pobre que el de sus coetáneos.

Barreras intergeneracionales: allí donde los padres no han disfrutado de la lectura o no se les leyeron historias, ellos no necesariamente ven su importancia. La lectura es vista como una faena.

Pobres habilidades básicas: cuando habilidades básicas de los padres son pobres, ellos se sienten menos seguros y capaces para apoyar en la lectura de sus propios niños.

Barreras económicas y financieras: en periodos de pobreza debido a deudas, problemas de vivienda, de salud o desempleo, la lectura se convierte en un lujo más que en una necesidad.

Barreras culturales: por razones de idioma, tradición o circunstancias económicas, algunas comunidades no ven el hábito de la lectura como parte de su cultura.

Barreras institucionales: Las necesidades de la gente pueden no ser reconocidas por la infraestructura que debería apoyarlas, debido a que algunas instituciones ,escuelas, bibliotecas, fallan en el establecimiento de un compromiso efectivo con estas personas.

- Sugerencias de un modelo efectivo de lectura familiar.
Para derribar estas barreras, el modelo efectivo de lectura familiar para cualquier país, podría incluir los siguientes elementos:
-Los padres y los que tienen a los niños a su cuidado, encontrarán tiempo para leer con ellos regularmente.
-La lectura por placer debe ser reconocida en la escuela y el hogar y promovida por el servicio bibliotecario como una parte importante del proceso de aprendizaje de la lectura.
-A los jóvenes les agrada verse para disfrutar de la lectura.
-La lectura en el hogar será estimulada y apoyada por las escuelas, el servicio bibliotecario y la comunidad local.

Finalmente, como establece el Fondo Nacional de Alfabetización, este modelo debería ser uno en el que:
“Todas las familias vean la lectura como una parte importante en su vida diaria y como parte de la cultura de su hogar. Los niños, los jóvenes y los adultos lean por obsequiarse a sí mismos y todos vean en la lectura una fuente esencial de información y placer.”

- Para crear y desarrollar hábitos lectores en el ámbito  familiar

·        La lectura no debe imponerse, y sí debe facilitarse.
·        Es bueno que el niño vea leer en casa.
·        Compartir lecturas con los hijos.
·        Leer no es una pérdida de tiempo.
·        La lectura requiere un esfuerzo, pero es divertido Visitar librerías, comprar libros, y usar las bibliotecas.
·        Todos los libros no les gustan a las mismas personas.
·        No deje de contar historias, sobre todo a los más pequeños.
·        No olvide  la escritura.
·        Seleccione lecturas orientada por profesionales.

LECTURA Y FAMILIA.

La lectura puede convertirse en una aliada de los afectos y la sensibilidad A través de la lectura conocemos otros mundos, paisajes, personajes; vivimos mil aventuras. El desarrollo de la imaginación nos enriquece como personas, nos conecta con lo que no resulta evidente, nos da otros ojos para ver el mundo y afina nuestra sensibilidad para acercarnos a la realidad, a la naturaleza y a las personas. Con la lectura, podemos recrear un lugar de encuentro para la familia donde compartir historias, anécdotas, adivinanzas; pero, también, los guiños cotidianos, las risas cómplices, las confidencias, la charla distendida. Podemos escuchar a nuestros hijos e hijas y que nos escuchen, sentirlos y que nos sientan, y todo en un ambiente relajado y divertido, presidido por los afectos. “Es sobre esas relaciones y vínculos afectivos sólidos, sobre las palabras dichas, repetidas, cantadas, bailadas y vueltas a decir; sobre la multiplicidad de experiencias agradables, que los niños construirán la lectura del universo que les rodea. Y cuanto más rico sea este universo que ellos aprenden a leer, tanto mejor preparados estarán para la lectura de los libros en el momento apropiado”.
 (Irene Vasco. Maestra).
 La lectura y el entorno familiar
¿Para qué leer?
-El entorno familiar es el elemento natural para despertar el gusto por la lectura y crear hábitos lectores. Un buen lector suele ser aquel que ha tenido una experiencia lectora gratificante en casa.
-No existen recetas infalibles, ni pócimas mágicas para despertar el gusto por la lectura, pero será más fácil si contamos con unas simples condiciones favorables: tiempo, ganas y entusiasmo.
-En la familia se produce el encuentro mágico, que no encontramos en otro entorno, entre lecturas y sentimientos. Cuando hablamos o les Lectura y familia: una feliz convivencia.

Programa Lectura y Biblioteca

Contamos historias a nuestros hijos e hijas, estrechamos lazos afectivos, no sentimos más unidos.
-Las primeras “lecturas” que hace un bebé de este mundo están en su propia cuna: leer los gestos de quien se asoma; reconocer las caras que le transmiten sentimientos; escuchar las voces que aprenderá a reconocer, primero, y a entender, después, lo que descifran mágicamente. Luego, vendrán las primeras palabras balbuceadas y luego, el mundo entero (los sueños, la vida) a través de las primeras historias escuchadas o leídas de la mano de papá o mamá. Los primeros años son fundamentales; son los años de los “libros sin páginas”: de la narración de historias, relatos, cuentos, canciones.

¿QUÉ HACER?

- Leer en casa, con los niños y a solas, que ellos nos vean leer. Los niños son grandes imitadores. No hay mejor receta que el ejemplo. Quizás se contagien de “lecturitis”. Se pueden escoger lecturas de forma muy variada: ir a la biblioteca, comprar revistas, periódicos y libros, prestarse libros entre distintas familias.
-Valorar la lectura en todas sus manifestaciones. Mostrar entusiasmo con los avances al aprender a leer o escribir.
-Ayudarlos a encontrar y mantener el placer de la lectura. Cuando aprenden a leer, el universo que descubren les parece tan mágico que se convierten en lectores empedernidos y dichosos. El problema está en saber apoyarlos y acompañarlos en sus lecturas para que puedan mantener el placer de leer.
 Hay unas fórmulas sencillas a las que debemos prestar atención:
- Disponer siempre de tiempo para dedicar a la lectura compartida y abordarla con ganas y entusiasmo. o Crear la necesidad y el hábito de comprar libros llevándolos a las librerías para que escojan sus propios libros.
- Narrar cuentos: o que conocemos o cuentos inventados con ellos como protagonistas, mezclando elementos de su realidad inmediata y elementos fantásticos. o Les leeremos cuentos ; les pediremos que nos lean sus cuentos favoritos. o Recordaremos los cuentos o canciones que más les gustaban cuando eran muy pequeños.
-Crear una biblioteca familiar haciéndolo partícipe de todo el proceso de creación.

¿Cuándo leer?

Para contar o leer cuentos no hay momentos especiales, todos valen:
-antes de acostarse, antes de comer, para merendar, en el parque al salir del colegio, como descanso en medio del trabajo cotidiano, romper la rutina con una adivinanza, un poema, un trabalenguas. Lo importante es crear el hábito y crear momentos diferenciados de las tareas escolares.

¿Dónde leer?
Podemos visitar la librería para hojear, comprar, charlar con el librero de las novedades o recomendaciones, o acudir a la biblioteca pública y hacernos socios, llevarnos libros en préstamo, participar en las actividades que promueven, o Podemos regalar libros en las celebraciones o fuera de ellas, sin que exista un motivo o, mejor aún, inventar fechas especiales en nuestra familia para celebrar lo que queramos.  ¿Y si nos llevamos libros de vacaciones?

¿QUÉ NO HACER?
- Imponer la lectura como una obligación. Imposible obligar a lo que debe ser un placer.
-Pensar que no hay tiempo para la lectura.
-Impacientarnos ante el ritmo natural de lectura de cada niño o niña.
-Hacer reproches o compararlos con otras personas que leen.
-Imponerles las lecturas que escojamos para ellos o determinados gustos.
-Obligar a terminar una tarea emprendida, es decir, a terminar un libro.
-Delegar en la escuela la responsabilidad de apoyarlos en la lectura.
- Comprar sólo ofertas o modas, sin tener en cuenta su calidad y si son adecuadas.
-Corregir los errores constantemente cuando leen en voz alta.
-Dejarlos solos ante la lectura una vez que han aprendido a leer.
-Prohibirles ver la tele o jugar con el ordenador para que lean en su lugar.

CÓMO SELECCIONAR LECTURAS

- Consultar con personas con experiencia: el profesorado, el bibliotecario o la bibliotecaria, en la librería.
- Consultar revistas especializadas, los suplementos de algunos periódicos, las recomendaciones de las editoriales, cuidando no caer en el consumo fácil y adoptando un criterio de selección de calidad.
- Tener en cuenta sus gustos y dejar que escojan sus propios títulos aunque podamos hacerles sugerencias.
-Contrastar distintos libros informativos sobre un tema, lo que nos permitirá escoger el que creamos más adecuado para las distintas edades.
-Analizar el contenido de los libros (valores que muestra, coeducación, respeto por la naturaleza, solidaridad, convivencia,
-Escoger libros con imágenes atractivas, fáciles de interpretar, adecuadas al texto.
-Preferir libros con un formato adaptado a la edad.
-Adquirir materiales en distintos soportes: libro, publicación periódica, CD-ROM, cinta, video.
-Comprar tebeos y cómicos. A los niños y niñas les encantan y son también lectura.
Lecturas por edades

De 0 a 3 años.
Libros de fácil manejo, resistentes, con  bordes redondeados, de cartón, tela, plástico, con distintas texturas, con sonidos. Ilustraciones sencillas con colores llamativos.  Temas: animales humanizados, historias cercanas al entorno familiar, imágenes que permitan nombrar objetos, con repeticiones, canciones, conceptos.

De 3 a 6 años.
- Libros de cartón, con transparencias, ventanas, calados, tridimensionales.
-Libros de canciones adivinanzas, pequeños poemas, de animales, plantas.
- Libros para pintar, recortar (manualidades).
-Libros de números, conceptos. Cuentos sencillos. Pequeños diccionarios ilustrados.

De 6 a 8 años.
- Libros de diversos formatos (ventanas, rompecabezas, tridimensionales.
-Libros con ilustraciones y textos.
-Cuentos maravillosos y tradicionales.
-Narraciones reales o ficticias no muy complejas, o Animales y fuerzas de la naturaleza Cuentos humorísticos.
Libros para trabajar miedos, temores, reconocer sentimientos.
Libros informativos.

De 8 a 12 años.
-Predominio del texto. Cualquier formato.
-Cuentos fantásticos, mitología o Aventuras, misterio, detectives, pandillas, miedo.
-Historias de la vida real.
-Libros de humor.
-Libros informativos.

CÓMO DEBE SER LA BIBLIOTECA FAMILIAR
Primero debemos contar con un espacio específico dentro de la casa. Podemos hacerlos partícipes de la elección del lugar más adecuado, de cómo colocar los libros o de la decoración (un ambiente alegre, bien iluminado, con un corcho donde colgar sus dibujos y sus cuentos o los nuestros). Le haremos notar que es un espacio valioso e importante, que nos dará la posibilidad de compartir momentos de lectura, juegos, conversaciones, risas, relajación.

FAMILIA, ESCUELA Y LECTURA

Es importante estrechar lazos, también, con la escuela en esta tarea; es una responsabilidad compartida la tarea de educar y la labor de hacer lectores.
Esta tarea común será más fácil si la familia comparte con el maestro o maestra su experiencia diaria, el conocimiento de sus hijos e hijas y de los avances y dificultades que presentan. La familia puede colaborar de la siguiente manera:
 -Participando en las actividades de animación a la lectura que se realizan en determinadas fechas,
- Facilitando la apertura de la biblioteca en horario extraescolar,
- Haciendo de cuentacuentos en el aula, en la biblioteca,
- Creando un club de lectura de familias, donde intercambiar criterios y opiniones con otros padres y madres sobre libros para cada edad, sobre las dificultades que encuentran en el aprendizaje de la lectura de sus hijos e hijas y distintas maneras de superarlas y, finalmente, compartir gustos e inquietudes de lecturas para adultos.

LECTURA, ADOLESCENCIA Y AFECTIVIDAD FAMILIAR
-La lectura puede ser un punto de encuentro familiar. Es evidente que el vínculo afectivo que establecemos con nuestros hijos e hijas cuando son pequeños, a través de la lectura compartida, se va deteriorando con el tiempo, sin saber cómo ni por qué, y nos encontramos con una lejanía, no buscada, tanto de los libros como de los hijos. Ya son grandes (pero, ¿cuándo crecieron?) y los sentimos lejanos de nosotros y de la lectura. Y nos viene la pregunta: “¿Es tarde ya para el reencuentro?”. Y nos saluda la respuesta: “No. Todavía es posible reinventar el triángulo mágico: Familia, lectura y afectos”.

QUÉ HACER

- Conocer sus gustos e intereses. Observar qué música prefiere, en qué emplea su tiempo libre, qué tipo de cine le gusta más, cuáles son sus preocupaciones, cuáles sus necesidades. para poder escoger libros de su interés. Un libro mal elegido puede afectar a sus relaciones futuras con la lectura.
- Compartir las mismas lecturas que nuestras hijas e hijos. Probar a leer algunos de sus libros favoritos. Será una manera segura de entender mejor su mundo interior, qué le preocupa, qué le inquieta, qué siente.
- Comentar las lecturas compartidas entre todos.
- Buscar un ambiente relajado y tranquilo en casa donde poder leer, escuchar música, hablar y escuchar a los otros. Crear un remanso de paz en nuestra casa frente a la prisa diaria, el ruido constante, el ajetreo, l ir y venir. Incluso, podríamos habilitar un espacio físico confortable con alfombras, cojines, luz tenue, música relajante.
- Que nuestros hijos e hijas nos vean leer. Si el joven o la joven vive en un ambiente en el que los adultos tienen un tiempo y un espacio para leer, y ve cómo lo leído forma parte de las conversaciones familiares, puede que termine convirtiéndose con el tiempo en lector y contertulio familiar.
- Ayudarlos y ayudarlas a leer el mundo, la vida (porque no sólo existen los libros). Podríamos visitar con ellos ciudades, pueblos y, como si de un juego se tratase, proponerles que se fijen en los detalles: qué dicen las paredes de piedra de las casas; qué reflejan los rostros de las personas, su caminar; qué rincones tiene aquella calle; qué costumbre nos llama la atención de un pueblo; Los libros nos acercan estos detalles que, por las prisas, pasamos por alto en la vida diaria y que contribuyen a entender mejor a los otros.
- Acudir juntos a librerías y bibliotecas. Que sea un espacio más de compartir. Incitaremos a que escojan los libros que les gustan; esto nos dará pie a intercambiar con ellos ideas y opiniones sobre lecturas y los temas que les preocupan.
- Crear una biblioteca familiar que sea alimentada por todos los miembros de la familia.
- Regalarle y comprarle un libro aunque no sean fechas señaladas.
- Ponerle en el libro una dedicatoria especial que le recuerde lo mucho que le queremos. Olvidamos con frecuencia expresar los afectos a los que tenemos más cerca y nuestras palabras, unidas a las de los libros, son un efectivo mensaje de amor. “Las palabras efectivas son las afectivas”.
-Respetar su individualidad. En estas edades, el chico o la chica se está experimentando como un ser separado de la familia por primera vez; está experimentando su calidad de ser persona, de ser un individuo autónomo, de tener referencias propias; por ello, debemos respetar sus momentos de lejanía, de no querer compartir con nosotros, de querer leer a solas y no comunicarnos lo que lee.
¿QUÉ NO HACER?
·         Nunca obligar a leer. Al igual que no se puede obligar a nadie a amar, tampoco se puede obligar a leer. La lectura es una experiencia de total   libertad.
·         No delegar la responsabilidad de la lectura en la escuela.
·         Evitar los discursos a favor de la lectura.
·         Nunca compararle con otro joven que lee. Los jóvenes odian este tipo de comparaciones.
·         No insistir en lo que leíamos nosotros cuando teníamos su edad.
·         No comprarle nuestras lecturas preferidas, sino las suyas.
·         No obligar a leer obras maestras de la literatura. Aunque a nosotros nos gusten, puede que no sea su momento adecuado y estemos arruinando para siempre el poderse acercar a estas obras en el futuro. No olvidemos que a su edad también nosotros “sufrimos” alguna de estas lecturas por imposición y no supimos valorarlas, sino con el tiempo.
·         No prohibirle una actividad para que lea en su lugar (ordenador, televisión, deporte,.... Es la forma más segura de que odien los libros. Estos medios, por sí mismos, no son negativos; depende del uso que se haga de ellos.
·         Criticarle que lea cómicos, historietas, tebeos, revistas. Es lectura también y quizá podríamos aventurarnos nosotros en ella y redescubrir un lado diferente de la lectura que ya tuvimos cuando éramos adolescentes.
·         Intereses de la adolescencia y lecturas (de los trece a los dieciocho años)
Durante la adolescencia aparecen, por un lado, las rebeldías, las prisas y la impaciencia por llegar a todo rápido y, por otro, los primeros afectos. Es una época de crisis y transformaciones. El joven descubre sentimientos tan vitales como el amor, la amistad y el odio; por eso le gustan los libros que le permiten soñar despierto a través de la identificación que se produce con sus personajes. Pero también es la edad en la cual las preocupaciones se convierten en problemas y en donde descubren las diferencias.
Las temáticas de este período abordarán los aspectos de la adolescencia en todas sus dimensiones (preocupaciones personales, emocionales, sociales, Raciales, profesionales) Temas favoritos:
·           Novelas realistas: relaciones de amistad, primer amor, conflictos Personales.
·           Novelas que reflejan los problemas del entorno social: ecología, pacifismo, Interculturalidad, convivencia.
·           Narraciones de suspense: lo misterioso, lo desconocido, historias policíacas.
·           Aventuras peligrosas.
·           Ciencia-ficción.
·           Libros informativos sobre temas científicos, sexo, profesiones, historia.
·           Revistas sobre temas de su interés y prensa diaria.